viernes, 17 de abril de 2026

Columna de Opinión

'Sin medir distancia', un éxito musical que sigue vigente

Por: Francisco Figueroa Turcios



Sin medir distancia nació de lo más profundo del alma de Gustavo Gutiérrez Cabello y encontró en la voz inconfundible de Diomedes Díaz, abrazada por el acordeón eterno de Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, el camino para volverse memoria colectiva.

Hoy, cuatro décadas después, la canción sigue caminando no sólo por las calles del Caribe, sino del interior del país amantes de la música vallenata. Sin medir distancia donde la nostalgia de los amores que la distancia no pudo borrar. Estrenada en 1986 como parte del álbum “Brindo Con El Alma”.

La herida que siempre llevo en el alma
No cicatriza
Inevitable, me marca la pena
Que es infinita

Quisiera volar muy lejos, muy lejos
Sin rumbo fijo
Buscar un lugar del mundo sin odio
Vivir tranquilo

Eliminar las tristezas, las mentiras, las traiciones
No importa que nunca encuentre el corazón
Lo que ha buscado de verdad
No importa el tiempo, que es ya muy corto
En las ansias largas de vivir…

Pero hay instantes en los que una canción deja de ser canción y se convierte en destino. Así ocurrió cuando Gonzalo Cocha Molina decidió llevarla al tono de RE, un tono completo poco habitual en su recorrido con Diomedes.

“Sin medir distancia, fue la única canción que grabé en tono bajo. Otro dato importante: Diomedes Díaz grabo Sin medir distancia arriba y con melodía. A Diomedes se le facilitó porque cantaba con el diafragma ”, confiesa Cocha Molina, como quien abre un cofre de recuerdos. Y no fue un detalle menor: en ese registro íntimo, la voz no buscó imponerse, sino doler; no quiso lucirse, sino quedarse. Cada palabra empezó a pesar distinto, como si cargara la ausencia de tantos amores separados por caminos largos, por silencios inevitables, por despedidas sin regreso.

La conmemoración de los 40 años de “Sin medir distancias” tendrá su punto central el próximo 26 de mayo de 2026, día del natalicio de Diomedes Díaz, una fecha profundamente significativa en su historia, ya que durante años marcó también el momento en que el artista presentaba sus nuevas producciones discográficas.

Y tal vez por eso Sin medir distancia sigue viva. Porque no es solo una canción: es un espejo del pueblo que ama a pesar de todo, que resiste la lejanía, que convierte el recuerdo en refugio.

En la voz de Diomedes y el acordeón del Cocha, la obra de Gustavo Gutiérrez Cabello no envejece, se renueva en cada corazón que la canta con la mirada perdida. Porque mientras exista alguien que la sienta como propia, habrá una historia latiendo contra el olvido… una historia que, como el Caribe mismo, aprendió a amar sin medir distancia.

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