Petrismo y el Sesgo de Supervivencia: La arquitectura del engaño económico
Por:
Stiven Vitola Zambrano
Durante la Segunda Guerra Mundial, el alto mando militar aliado enfrentó un dilema crítico: los nazis derribaban demasiados bombarderos. Para solucionarlo, analizaron los aviones que lograban regresar y marcaron en mapas los lugares donde recibían más impactos: las alas y el fuselaje estaban perforados.
La orden
de los generales fue lógica: "Refuercen las alas,
ahí es donde nos dan".
Estaban a punto de cometer un error fatal, fue cuando
el matemático Abraham Wald los detuvo:
"Señores, están mirando el mapa
equivocado. Ustedes ven los agujeros en los que regresaron. Los aviones que
recibieron disparos en los motores no volvieron para contarlo; están en el
fondo del océano. Si quieren salvar vidas, blinden donde no hay
agujeros". Wald definió así el Sesgo de
Supervivencia: el error de enfocarse en los sobrevivientes e ignorar a los
caídos.
I. El
Espejismo Empresarial: Celebrando nacimientos en un cementerio
Hoy, la
economía colombiana bajo el gobierno del "Cambio" sufre la misma
ceguera. El relato del presidente dice “En mi gobierno se han creado más
empresas nuevas que en el pasado gobierno”.
Sin
embargo, el problema no es de creación, es de muerte. Se crearon casi igual
número de empresas en los dos últimos gobiernos, pero la diferencia está en el
cementerio. 🪦 Gobierno Duque: Se crearon 1.220.781 y
Murieron 809.647 empresas. 63% de mortalidad.
🪦 Gobierno Petro: Se crearon 1.225.891 y
Murieron 894.490 empresas. 73% de mortalidad.
No es un ecosistema, es una trituradora. Lo peor es qué tipo de estructura colapsa: mientras las microempresas de subsistencia con formas de producción atrasadas precapitalistas, crecen (+1,9%), las demás(-12,6% y -15%) y en especial las grandes cayeron en un -62.5%. Menos empresas pequeñas, medianas y grandes=menos empleo formal, menos estabilidad y peores salarios. La base productiva se está precarizando.
II. La
Ilusión macroeconómica: El desempleo, la industria y el PIB
El
segundo acto de este sesgo es más cruel. El presidente celebra un desempleo del
8,9%, el más bajo en 24 años, y afirma con orgullo: "Cerramos el
2025 como una de las mejores economías de la OCDE, superando -en crecimiento- a
Canadá, Reino Unido, Francia y Alemania".
Al
usar la lupa de Wald en las cifras del DANE y la OCDE, hallamos:
1.
Un
Motor Apagado: La
industria es la gran perdedora. Es el único periodo de gobierno reciente con
una disminución real de la industrial, registrando una caída del -0.3%.
El daño estructural es profundo: se perdieron más de 100.000 empleos
industriales, eliminando puestos de trabajo formales y estables.
2.
Ala
de Informalidad:
De los 993.000 nuevos empleos, 602.000 son informales (rebusque y
jornal). Por cada empleo industrial destruido, se
generaron 6 informales.
3.
La
Trampa del PIB:
Compararse con potencias de la OCDE es un engaño estadístico. Esos países son
economías gigantes cuyo crecimiento promedio siempre es pequeño (1.6%). Por lo
tanto, si tienes una economía pequeña como la nuestra, cualquier crecimiento
parece notable, pero un 2,4% es, en realidad, mediocre. Colombia debe
compararse con países emergentes que crecen al 4.2% o asiáticos al 5.2%.
4.
Indicadores
de Retaguardia:
Detrás del discurso de "éxito" se oculta que Colombia ostenta: La
segunda peor proyección de déficit fiscal de la OCDE. La segunda peor tasa de
inflación del bloque. El segundo peor aumento en el costo de la deuda en el
último año. El cuarto peor dato de tasa de desempleo del bloque.
III.
La Falacia del Baloncesto: Ganar por 'Forfeit' y no por talento
El tercer
eufemismo es el más audaz. Mario Valencia celebra que se redujo el déficit con
EE.UU. y que las exportaciones no mineras subieron del 45% al 57% del total. De
nuevo, nos muestran las alas e ignoran el motor: las exportaciones totales
cayeron de 57.000 millones de USD en 2022 a 50.199 millones en 2025,
disparando el déficit global a -10.660 millones.
Por otra
parte China se consolidó como nuestro principal socio este año 2025 (26,2% de
participación) mientras EE.UU. retrocedió. No mejoramos con U.S.A, cambiamos
fue de proveedor. Esta distorsión se agrava porque el sector extractivo cayó un
18,6% en el semestre; al desplomarse este pilar, la participación de los demás
sube automáticamente, como la exportación no minero energética, sin reflejar
crecimiento real.
Esta
aritmética del autoengaño evoca mis años en el baloncesto: cuando el rival no se presentaba, ganábamos
por forfeit. En estos casos no vencíamos por talento o estrategia, sino
por incomparecencia del otro. Así el gobierno no anotó más puntos con
las exportaciones no mineras; simplemente el jugador que anotaba la mayoría de
los puntos (el petróleo y el carbón) fue sacado de la cancha.
Celebrar
hoy estas cifras es como presumir un trofeo en una cancha vacía mientras
nuestros motores productivos siguen fuera de juego.
Epílogo:
Un acto de resistencia
Escribo
esto como resistencia a la desinformación, frente a un pueblo embaucado por una
maquinaria que ha tomado burocráticamente todo, desde sindicatos hasta la “izquierda”.
Nos enfrentamos a un lenguaje diseñado para vender lo falso como verdad, el
infierno como paraíso y dar apariencia sólida a lo gaseoso.
Es hora de acabar con el sesgo de supervivencia —el sesgo de la mentira oficial— y empezar a cuidar lo único que puede salvarnos del colapso: el motor de la verdad.
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