viernes, 6 de febrero de 2026

Columna de Opinión

Sobre geografía, lanchas y vallenato TikTok

Por: Deison Luis Dimas Hoyos


Hace pocos días presenciamos por las redes sociales y medios de comunicación un “debate” provocado por la entrega de unas lanchas ambulancia para fortalecer la red de salud en La Guajira. La controversia giró en torno a una pregunta: ¿por qué las lanchas fueron entregadas al hospital de Maicao, si ese municipio no tiene “mar ni río”? Aprovechando la turbulencia desinformativa, los expertos de ocasión de las redes sociales no tardaron en calificar el hecho como despilfarro, inundando la red de ‘memes’ que representaban lanchas navegando sobre el desierto.


No ahondaré sobre esto de las lanchas, pues el tema fue oportunamente aclarado por la institucionalidad y por los conocedores del territorio guajiro. Para quienes deseen profundizar, recomiendo esta explicación compartida por un amigo experto: https://www.youtube.com/shorts/cJTZbr7c_Uo.


Sin embargo, me interesa analizar una de las raíces de esta polémica: la crisis de la enseñanza geográfica. Este debate sobre las lanchas, como muchos otros, evidencia cómo “La Geografía” ha sido menospreciada en el sistema educativo, aspecto que ha impedido un reconocimiento adecuado de nuestro territorio.


En mi época de estudiante, la columna vertebral del curso de geografía se cimentaba en tres pilares de enseñanza: i) memorizar departamentos y capitales; ii) calcar croquis de los diferentes sistemas geográficos; y iii) identificar comidas, bailes y trajes típicos en el mejor de los casos. En este orden de ideas, me temo que, salvo algunas excepciones, este esquema de enseñanza geográfica no ha evolucionado mucho, manteniendo un profundo desconocimiento sobre las características políticas, sociales y culturales de nuestras regiones.

En mi caso, la música vallenata permitió el primer acercamiento real con el territorio nacional —especialmente, la región Caribe—.

Frente a esta falencia, existe un pilar pedagógico muy poco explorado para comprender nuestra geografía: la música. En mi caso, la música vallenata permitió el primer acercamiento real con el territorio nacional —especialmente, la región Caribe—. En la lírica de algunos vallenatos clásicos encontré una cualidad pedagógica: sus letras me permitieron conocer la geografía física, identificar topónimos homónimos y comprender las vicisitudes de lugares remotos.

Rafael Escalona, por ejemplo, en la canción El testamento menciona un pueblo llamado Valencia (homónimo de Valencia, Córdoba), y a la vez, traza un recorrido por la sabana, pasando por Caracolicito y llegando a Fundación.


Como ese ejemplo hay muchos otros, canciones que hacen mención a los pueblos y letras donde el paisaje y el panorama cultural de las regiones son los protagonistas y hacen parte del arco narrativo:

A mi papá: Mi papá es un hombre sano/ Que vive allá en Carrizal/ Carrizal es una finca/ Que está cerca de La Junta/La Junta es un bello pueblo a donde nació Diomedes/. (Canta Diomedes Díaz, composición de Diomedes Díaz).

Mi novia y mi pueblo: Pero noté que nada había cambiado en mi pueblo/ todas las cosas que yo había dejado seguían/ el mismo cerro lleno de tristeza/ las mismas calles llenas de recuerdos/ la misma torre vieja de la iglesia / dándole bienvenida al forastero/(Canta Rafael Orozco, composición de Octavio Daza).

Tierra de cantores: Si es que está en Fonseca/El pueblo y San Agustín
Conmemorando el festín/ De esta tierra de cantores/ En donde los acordeones/Saben llorar y reír/ En donde los acordeones/ Saben llorar y reír/ (Cantan Los Hermanos Zuleta, composición de Carlos Huertas).


Lamentablemente, ese vallenato de antaño, al igual que la enseñanza de la geografía, ha sido relegado por estructuras repetitivas supeditadas al mercado musical. Esta tendencia ya no menciona pueblos y, además, invisibiliza las particularidades de los mismos en las letras de las canciones.


Hoy, las composiciones vallenatas navegan en un escenario de ‘viralidad’ digital para hacerse notar o, como se dice en el argot popular, para poder ‘pegar’. De hecho, en lo que podemos denominar como el Vallenato Tiktok, las canciones son diseñadas con una estructura que tiene un estribillo pegajoso y unos “pases de baile sencillos” para generar resonancia con hasthag en shorts y challenges.


Ejemplos recientes como El Secuestro (Autor: Juan Fabio Lagos / Cantante: Mono Zabaleta) o Directo al Cora (Autor y Cantante: Diego Daza) evidencian esta transición hacia canciones que parecen más jingles publicitarios y comerciales de margarinas, alejadas de las narraciones propias del folclor vallenato.


El vallenato TikTok si bien es viral, tiene componentes superficiales que ignoran los territorios y los pueblos — otrora protagonistas de nuestra música— y haciéndolos invisibles para las nuevas generaciones. La prueba más fehaciente de este vacío territorial se encuentra en la mayoría de los álbumes vallenatos lanzados en el año 2025.


Para probar lo anterior, me puse a escuchar y analizar las letras de las canciones de los siguientes álbumes de vallenato lanzados en el año 2025: La Avalancha (Diego Daza); El último baile (Silvestre Dangond); El Vallenato que me gusta (Oscar Gamarra); Brutal (Mono Zabaleta); La Jerarquía (Peter Manjarrez); Dejando Huella (Martín Elías Jr.) De amor nadie se muere (Karen Lizarazo) y El Heredero (Samuel Morales).

De un total de 115 canciones analizadas, a duras penas dos (2) mencionan algunos lugares del territorio nacional como parte de la narrativa de la canción, estas son:

Ay, viеne el buitre dе Villanueva/ Es hijo 'e Mile, es una fiera (nueva versión de la canción el Buitre, autor Julio Oñate canta Silvestre Dangond)

Y le saqué la artillería completa/Le mandé flores le hice la visita/Y como tiene un toque de coqueta/ Amanecimos juntos en Barranquilla (canción Despertó el León, autor Tavo Somoza, canta Peter Manjarrez).


En el resto de canciones, los territorios son inexistentes en el marco de la narrativa, solo se hace mención de ellos en los famosos saludos a personajes de la región, políticos, amigos y a la fanaticada.


Finalizo con lo siguiente, el vallenato tiktok deambula sin un horizonte definido, con canciones que tienen una constante compositiva plana pero sin plano geográfico, transita en una lancha que no puede despegar porque navega en un escenario desierto, sin son, ni mucho menos territorio.

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