Germán Beleño: la voz que convirtió el béisbol en memoria
El amor de Germán Beleño Gómez por el béisbol no nació en el estadio 20 de Enero de Sincelejo, sino en la penumbra tibia de una sala familiar.
El amor por la narración del béisbol para Germán comenzó frente a un viejo radio alemán marca Telefunken, en la sala de su casa, mientras el calor sabanero se colaba por las ventanas escuchaba las vibrantes transmisiones de Napoleón Perea Castro por Emisora Fuentes. Allí, junto a sus padres Marcos Beleño Díaz y Arinda Gómez, descubrió que una voz podía dibujar estadios invisibles.
Desde ese viejo radio alemán marca Telefunken, viajaban las vibrantes transmisiones de Napoleón Perea Castro por Emisora Fuentes narrando los clásicos Conastil-Colpuertos, Colpuertos- Álcalis, o Universidad de Cartagena -Colpuertos y toda esa parafernalia, que hacía del béisbol de Bolívar el plato preferido de todos los amantes al béisbol en la Costa Atlántica con peloteros de gran calidad como Abel Leal, Bartolo Gaviria, Orlando Ñato’ Ramírez, Humberto Bayuelo , Eusebio Moreno, Tomás Moreno, José Miguel Corpas, Marcial Del Valle o Pompeyo Llamas . Cada lanzamiento era una pincelada; cada jonrón, un estallido de imaginación.
El niño no solo escuchaba béisbol: lo veía en su mente. Sin saberlo, ya estaba ensayando su propio destino. En cada jugada narrada viajaba la emoción; en cada silencio, la expectativa; y en cada jonrón, el temblor de un sueño que comenzaba a tomar forma.
Años después, en 1976, en plena época dorada del béisbol sucreño —cuando Drogas Curi, Lotería La Sabanera, Tolú Rojo, La Estanzuela y Coloso encendían la rivalidad departamental— Germán se sentó por primera vez frente a un micrófono en Radio Sincelejo para narrar lo que ya vivía en el alma.
Pero su historia radial había comenzado antes, en La Voz de Corozal, filial de la cadena radial Caracol , donde pasó de anunciar canciones a descubrir que su voz tenía destino. narrar béisbol.
«En La Voz de Corozal, fue mis inicios en la radio de los años setenta. Jairo Palacios, operador de la emisora, percibió mi inquietud por la locución. Cuando menos lo esperé él me permitió anunciar algunos temas musicales de actualidad.
Nelson Martelo, propietario de la estación radial , escuchó mi timbre firme y cálido por lo que no dudó en contratarme como locutor de planta. Allí permanecí tres años, puliendo dicción, respiración, cadencia. La cabina fue mi universidad» revela Germán Beleño sobre sus inicios en la radio.
Cartagena, en las décadas del 60 y 70, vibraba al ritmo del béisbol. Las transmisiones de narradores como Napoleón Perea Castro, Carmelo Hernández Palencia, Luis Alberto Payares Villa, Teófilo De Ávila Camacho o Esteban Páez Dueñas entre otros, quienes, con la magia de sus voces y la energía, trasladaban imaginariamente al aficionado de su casa al estadio 11 de noviembre.
La capital de Bolívar respiraba furor deportivo, y Germán decidió trasladarse a Cartagena para consolidarse como locutor…
En Radio Vigía trabajó como locutor de planta. Más tarde pasó a Emisora Fuentes como lector de noticias, al lado del reconocido Henry Holguín. Durante tres años fortaleció su profesionalismo.
Cartagena sería luego su escuela mayor: en Radio Vigía y mas tarde en Emisora Fuentes afinó el timbre, el ritmo y la precisión que más tarde marcarían su sello en la narración deportiva. En la capital bolivarense conoció de cerca a las estrellas que admiraba: Napoleón Perea Castro y Melanio Porto Ariza. La pasión dejó de ser oyente y se convirtió en vocación.
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