Sucreño soy de corazón
Por: Alfonso Hamburger
En el cumpleaños número siete de nuestro departamento, el entonces gobernador, Gustavo Dager Chadid, que apenas tenía 28 años, encargó al acordeonista Fortunato Chadid para que escribiera el himno, cuyo verso “Sucreño soy de corazón” es un verdadero imán para quienes llegamos de otro territorio, en mi caso San Jacinto, con los mismos problemas y con la misma potencialidad, separados apenas por los límites burocráticos, con la misma gaita, los mismos sueños, las mismas montañas.
No en balde aquí se quedaron para siempre Pello Torres, Calixto Ochoa, Gilberto Torrres, y tantos otros, tema que da para otra columna.
Lo cierto era que solo faltaban dos o tres días para el primero de marzo, como hoy y Fortunato, que tenía una tomatera en La Pícher, además de una tomadura de ron, se apoyó en su hermana Elvia. Ya era de noche. Se encerraron en una casona detrás de la catedral San Francisco de Asís- allí esta Ceprodent-, compraron dos paquetes de cigarrillos y un termo de café.
Si las cuentas no me fallan, ya han pasado cincuenta y dos años y allí tenemos uno de los himnos más bellos del mundo.
Los funcionarios que llegan a Sucre se vuelven sucreños de corazón , enamorados de sus arroyos y su mar, de sus verdes montañas, del paraíso en el hechizo de sus montañas y su gente .
los excomandantes de la policía de Sucre, Héctor León Arango y Rodolfo Palomino, más allá de sus situaciones jurídicas personales, siempre fueron unos enamorados de nuestro himno.
Nuestro himno habla de paz y es de fácil adaptación a otros formatos musicales.
Que nos hace falta? Que nuestra dirigencia se pellizque y que se profesionalice, y que nuestro pueblo aprenda a. Votar y que ponga una cuota inicial el próximo ocho de marzo.
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