miércoles, 1 de abril de 2026

Columna de Opinión

Sincelejo no puede seguir esperando

Por: Juan Carlos Monterroza



Sincelejo ha sido, durante años, un referente económico del Caribe colombiano. Su vocación ganadera, su dinamismo comercial y su papel como centro de servicios la han convertido en una ciudad clave para la región. Sin embargo, hoy no basta con reconocer lo que ha sido. La verdadera pregunta es más urgente: ¿Qué está haciendo Sincelejo para asegurar su futuro económico?

El comercio ha tomado protagonismo como motor de crecimiento. Sincelejo se ha convertido en un punto de encuentro para habitantes de toda la región, que llegan en busca de bienes, servicios, educación y salud. Este flujo constante ha impulsado la creación de negocios y ha generado empleo. Sin embargo, este crecimiento, aunque importante, no ha sido del todo ordenado ni sostenible.

La informalidad sigue marcando el pulso de la economía local. Calles llenas de ventas informales, mototaxismo y empleos sin garantías reflejan una realidad que no puede seguir siendo ignorada. No se trata de culpar a quienes buscan el sustento diario, sino de reconocer que una economía basada en la informalidad difícilmente puede ofrecer estabilidad y desarrollo a largo plazo.

A esto se suma otro problema estructural: Sincelejo produce, pero no transforma. La riqueza del campo se vende en bruto, sin procesos que generen valor agregado. En otras palabras, la ciudad deja pasar oportunidades de generar más ingresos, empleo calificado y crecimiento real. Frente a este panorama, seguir haciendo lo mismo no es una opción. Sincelejo necesita dar un salto, y ese salto requiere decisiones concretas.

El primer paso es entender que la formalización no se impone, se construye. Los comerciantes no se formalizarán por obligación, sino por conveniencia. Reducir cargas iniciales, facilitar el acceso a créditos y ofrecer capacitación puede marcar la diferencia. Formalizar debe ser sinónimo de crecer, no de complicarse.

El segundo paso es asumir que el comercio del futuro es digital. Mientras en muchas ciudades los negocios venden a través de redes sociales y plataformas virtuales, en Sincelejo aún predomina el modelo tradicional. Esto limita el alcance y la competitividad. Apostarle a la digitalización no es un lujo, es una necesidad.

También es fundamental fortalecer a las micro, pequeñas y medianas empresas. Estas no solo generan empleo, sino que sostienen la economía local. Sin apoyo técnico, sin acceso a financiamiento y sin acompañamiento, muchas están condenadas a sobrevivir, pero no a crecer. Cambiar esta realidad debe ser una prioridad.

Pero quizá una de las mayores oportunidades está en algo que Sincelejo ya tiene: su conexión con el campo. La ciudad no puede seguir siendo solo un punto de paso para productos agrícolas y ganaderos. Debe convertirse en un centro de transformación. Apostarle a la agroindustria no solo aumentaría los ingresos, sino que también fortalecería la identidad económica de la región.

La infraestructura también cuenta. Mercados desorganizados, espacios comerciales deteriorados y falta de planificación urbana afectan directamente la actividad económica. Una ciudad que quiere crecer necesita espacios modernos, organizados y funcionales.

Y no se puede hablar de comercio sin hablar de seguridad y orden. Ningún inversionista, ningún comerciante y ningún ciudadano apuesta por un entorno caótico. Recuperar el espacio público y garantizar condiciones seguras no es opcional, es fundamental. A esto se suma un elemento muchas veces olvidado: el poder del consumo local. Cada compra que se hace en un negocio sincelejano fortalece la economía de la ciudad. Fomentar ese sentido de pertenencia puede ser una herramienta poderosa para impulsar el desarrollo.

El mensaje es claro: Sincelejo tiene potencial, pero el potencial por sí solo no transforma realidades. Se necesita visión, planificación y, sobre todo, acción. La ciudad no puede seguir creciendo de manera improvisada mientras el mundo avanza a otro ritmo. El tiempo de las oportunidades perdidas debe quedar atrás. Sincelejo no necesita reinventarse desde cero. Necesita evolucionar. Aprovechar lo que ya tiene, corregir lo que no funciona y apostar por un modelo económico más moderno, inclusivo y competitivo.

Porque el futuro no llega solo. Se construye. Y Sincelejo no puede esperar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Adbox