viernes, 22 de mayo de 2026

Columna de Opinión

¡Que sería¡…Un pensamiento juvenil en voz alta

Por: Felipe Carlos Amaya



A propósito del artículo que escribí sobre el departamento de Sucre como una marca región 2.0, a partir de sueños y visiones, coincidentes en aspectos positivos de desarrollo y transformación, he quedado sorprendido con la conversación de un grupo de jóvenes, quienes después de haber leído la columna, manifiestan tener muchas lecturas similares y un imaginario del departamento cargado de oportunidades y transformaciones reales y posibles. Y digo sorprendido, porque tener la oportunidad de conversar con jóvenes se constituye en un escenario poco probable, cuando se incluye a un adulto y saber que la columna escrita llega a la lectura y análisis por parte de ellos.

Y quizás no hubo una taza de café como en aquel momento, pero se encontró un espacio ameno, cargado de alegría, de espontaneidad y sobre todo de escucha. Una real escucha que se tradujo en un interrogante común, con una expresión diferente: ¡Qué sería¡, tal vez tratando de buscar y encontrar en lo profundo de cada elemento de la columna escrita, las respuestas favorables o cercanas a su mirada y visión del territorio y de sus oportunidades dentro de él, en su condición de jóvenes. Cada voz, cada expresión, cada interrogante, el brillo fulgurante de sus miradas, la gesticulación efusiva de sus almas demostraba, que allí dentro de sus pensamientos, se movía un volcán de propósitos y se construía un ideario juvenil con simientes sólidas y fuertes, idearios que pocos validan, analizan y reconocen pero que están cargados de un potencial enorme de nuevas ideas, nuevos aires y de nuevas visiones.

La conversación fue fluyendo poco a poco, como si se tratara de un viejo grupo de expertos que a diario se encuentran para dialogar y resolver las situaciones del país y el mundo, y allí en medio, siendo un receptor de cada voz, pensamiento y visión. Es que en nuestro departamento deben mirar de manera diferente, no tanto por la edad de las personas o por algún tipo de condición sino de lo que ellos están pensando y creyendo, así la forma de desarrollarlo sería totalmente diferente., atinó a expresar un joven, cuando dentro de la conversación salió a relucir el inconveniente que tienen muchos jóvenes cuando opinan, proponen o quieren hacer parte de los procesos de transformación en la región y el país.  Eso me marcó profundamente y guarde el silencio de los que ven realidades que muchos quieren ocultar, pero que, en el interior, no dejaba de ratificar las discriminaciones y exclusiones observadas a diario hacia esos sectores de la población.

Que sería, por ejemplo, si la parte artesanal tuviera una apuesta de modernización mediante los avances tecnológicos y de las innovaciones de color con la incorporación de nuevas presentaciones en materia de diseño, producto de la participación de diseñadores gráficos, de ingenieros químicos elaborando colores, de nuevos mercados con la dirección de administradores de empresas y de relacionistas internacionales. Adicional a eso, poder complementar con escenarios de proyección turística con las organizaciones culturales, gastronómicas y religiosas, que abran a nuevas formas de vida y generación de recursos y oportunidades. No solo tendríamos un sector que se va envejeciendo sino una alternativa productiva en la que le imprimamos nuestra potencia y vigor, no solo de pensamiento sino de actuar y concebir las cosas. Ya me veo, en ese nuevo mundo empresarial y contribuyendo con la economía y con los valores culturales del territorio, atendiendo nuevos mercados externos, mostrando la gran diversidad cultural y sobre todo mostrando las capacidades de nosotros como jóvenes, relataba con profundo entusiasmo y convicción, una joven de familia artesana y que día a día observa la cruda realidad del sector.

Desde muy niños nos han enseñado todo un camino, el cual debemos seguir para lograr el éxito: terminar el colegio, ingresar a la universidad, graduarte y lograr conseguir un buen puesto de trabajo. ¿Pero que pasa con esos jóvenes que no cuentan con la suerte de seguir ese camino, se lograría el mismo éxito? ¿Qué sería del departamento de Sucre donde todos los jóvenes contemos con la oportunidad de ser exitosos sin necesidad de entrar a las mejores universidades o incluso de haber terminado el bachillerato? Un escenario que poca probabilidad tiene o poco se establece como una apuesta política en alternativas de oportunidades para la juventud.

Los jóvenes no buscamos dejar a un lado las raíces o cambiarlas, lo que queremos es innovar algo que en su momento era lo mejor, pero dada la época y evolución de una sociedad debe adaptarse a lo que ahora se necesita.

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