martes, 5 de mayo de 2026

Columna de Opinión

La Mojana: hacia una Región Administrativa y de Planificación

Por: Fernando Guerra



La región necesita soluciones estructurales que reconozcan la importancia del uso sostenible del suelo y la restauración de sus ecosistemas hídricos para enfrentar el futuro con resiliencia. Es fundamental para el equilibrio ecológico de Colombia, pero su capacidad de regulación hídrica y su potencial agropecuario se ven disminuidos por las presiones ejercidas sobre el medio ambiente. La conformación de una RAP para la ecorregión puede ayudar a mitigar los efectos perversos de la desarticulación regional.

La Región Administrativa y de Planificación (RAP) es una figura jurídica de organización territorial –Artículo 306 Constitución Nacional de Colombia– que ayuda a superar la pésima distribución política del territorio en donde no se ha tenido en cuenta la geografía ni la vecindad para su configuración, lo que genera ineficiencias y dificultades para la provisión de bienes públicos, y propicia la corrupción.   

La RAP es un esquema de Asociación Territorial (EAT) de escala supradepartamental conformado por dos o más departamentos que tengan continuidad geográfica y proximidad, que se juntan para promover el desarrollo económico y social, la inversión y la competitividad regional, y resultan definitivos para construir un país que reconozca la diversidad de sus localidades, subregiones y macrorregiones como estrategia para extender las oportunidades de desarrollo, profundizar la democracia y masificar el bienestar. La sufrida y desperdiciada, en sus potencialidades, ecorregión de la Mojana cumple todos los estándares para conformarse como una RAP distinta e independiente de la RAP Caribe. 


Por qué una RAP en la Mojana

La Mojana se encuentra en la región Caribe, delimitada geográficamente por el río Cauca al oriente, el río San Jorge y la Ciénaga de Ayapel al occidente, el brazo de loba (río Magdalena) al nororiente y la serranía de Ayapel al sur, y abarca once municipios: Nechí (Antioquia); Magangué, San Jacinto del Cauca y Achí (Bolívar); San Marcos, Guaranda, Majagual, Sucre, Caimito, y San Benito Abad (Sucre), y Ayapel (Córdoba) en su núcleo duro. La región es parte de la Depresión momposinauna amplia área que por recibir escorrentía de los valles interandinos se comporta como un delta aluvial interior de tierra baja e inundable. La Mojana discurre en una topografía plana, con una leve y casi imperceptible inclinación de 115 kilómetros hacia el sur con cerca de 36 msnm y una inferior de cerca de 16 msnm hacia el norte, de variada intensidad durante ciertas épocas del año (DNP-FAO 2003). 

A la Mojana concurren seis cuencas hidrográficas: 1) El bajo Nechí, 2) Directos al Cauca, entre Puerto Valdivia y Río Nechí, 3) Directos al bajo Nechí, 4) Directos bajo Cauca-ciénaga de la Raya, 5) Directos bajo Magdalena entre el Banco y Plato, 6) Bajo San Jorge que explican la Mojana ampliada que la conforman Caucasia, Tarazá, Cáceres, El Bagre, Zaragoza, en el bajo Cauca antioqueño; Puerto Libertador, Montelíbano, Buenavista, La Apartada, Pueblo Nuevo, en Córdoba; La Unión, El Roble, Galeras, en Sucre, y Pinillos, Altos del Rosario, Tiquisio, en Bolívar (DNP-PNUD, 2008) para un total de 28 municipios, entre los que se da un intenso intercambio cultural y comercial. 

La Mojana cubre 1 086 926 hectáreas y sobre su territorio se teje una serie de ciénagas y humedales que constituyen el 9 % de los treinta millones de hectáreas del sistema de humedales del territorio nacional, que forman una región de agua, un ecosistema vital. Su base ecológica y su universo acuífero son muy importantes en el mundo de hoy, amenazado por el cambio climático acelerado en la era de la ebullición y la crisis del agua en el mundo y en Colombia. La Mojana es estratégica para el país.     

La Mojana hace parte de la RAP Caribe, que se instauró en 2007, pero, en estricto sentido, está distante de sus prioridades. La RAP Caribe está conformada por todos los departamentos costeños, la mayoría de los cuales no tienen interés real en La Mojana ni comparten vecindades, ni geografía, ni economía. Barranquilla, Cartagena y Santa Marta son diametralmente distintas y retiradas de Guaranda, Nechí, Majagual, Sucre, Sucre o Achí. Riohacha y su economía carbonífera, con Cesar, son diametralmente opuestas a la región de agua de La Mojana y a los servicios ecosistémicos que presta. Cartagena, con la mejor intención que tengan sus gobernantes, le queda bastante a trasmano atender con eficiencia los requerimientos y urgencias de sus pobladores en el sur de Bolívar. Lo mismo puede decirse de Sincelejo con respecto a Guaranda, Majagual, Sucre, Sucre.    

Por estas circunstancias y por sus realidades geográficas y ambientales, en los cuatro departamentos y los 28 municipios que la integran, a los que podrían sumarse municipios del bajo Cauca antioqueño como Caucasia, Zaragoza, el Bagre, configurar una RAP podría ahorrar esfuerzos, articular acciones y coordinar mejor las políticas que enfrenten los factores desestabilizadores que afectan la ecorregión, como la minería ilegal, el narcotráfico. Igual que hacer inversiones con sentido de región y de convergencia que permitan organizar racionalmente el territorio alrededor del agua. La RAP no rompe con los departamentos. Puede ser su brazo extendido.  

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