viernes, 19 de junio de 2026

Columna de Opinión

Ojalá la garra del 'Cucho' la tengamos todos 

Por: Rita Mendoza Simahan



Amigos, hoy no les voy a escribir de fútbol, les voy a escribir sobre la vida. Porque de fútbol, la verdad no sé mucho; apenas sé que cuando Colombia hace goles, yo salgo corriendo y grito frente al televisor a aplaudir a mi selección con el alma. De resto, ese es un terreno que se los dejo a ustedes, que lo entienden, y lo disfrutan mejor. Pero lo que sí sé, y de lo que puedo dar fe, es de lo que sentí viendo ese partido mundialista entre Colombia y Uzbekistán en el estadio Azteca.

Fue un momento que me tocó las fibras más profundas, una jugada del “Cucho” Hernández, que más allá de la cancha, me habló de la esencia de la vida. Fue un recordatorio de que en el minuto 58 de cualquier batalla, cuando parece que todo está perdido, todavía nos queda el coraje para levantarnos. Esa jugada no solo fue deporte; fue una lección de vida que nos enseña de que estamos hechos los colombianos: de una fuerza que nace desde adentro, de la capacidad de caerse, levantarse y de seguir adelante, aunque el mundo nos quiera cerrar el paso.

La vida, señores, se parece a esos pocos minutos finales de tensión en el partido. A veces nos toca pelear pelotas divididas, sentir que nos agarran desde atrás cuando intentamos avanzar, o caer bajo el peso de las dificultades que nos pone el destino. Y esta jugada de “Cucho Hernández” es un mensaje para todos los “Cuchos” que caminan por nuestras calles, por nuestras veredas, y por esos pueblos del Caribe donde la resiliencia es el pan de cada día. Es un llamado a no soltar el balón, a entender que si el camino se cierra por un lado hay que buscar la salida por el otro, con la misma fuerza y fe. Esta es la esencia por la lucha de nuestras metas personales y nuestros sueños: LA PERSISTENCIA. No importa cuantas veces nos caigamos, lo que cuenta es la capacidad de levantarse una vez más, de proteger ese sueño con el alma y el cuerpo y de dar ese pase maestro que, aunque no sea el gol final, es el que permite seguir avanzando.

Pienso que esta jugada del “Cucho” es un legado de dignidad: es la invitación a vivir con intensidad, a defender nuestros sueños, nuestras metas, nuestra tierra y nuestra cultura, con la misma garra con la que se pelea el balón en la cancha.

Y aquí quiero llegar a una conclusión necesaria, cuando veamos que el panorama se torna oscuro, y cuando la incertidumbre parezca ganar terreno en la cancha de la vida, es ahí precisamente donde nuestra actitud debe ser diferente.

Ser un “Cucho” en la vida cotidiana, significa entender que nuestra mayor conquista es seguir creciendo, aprendiendo de cada tropiezo y sobre todo tomar decisiones con conciencia y carácter. Ahora que enfrentamos tiempos de elecciones, esa toma de decisión se vuelve nuestro pase más importante, es el momento de decidir con convicción y sabiduría por nuestra patria y por el legado que queremos dejar. Los invito a ir las urnas este domingo a dar su voto con mucha sabiduría, a generar ese pase con convicción de que su candidato tenga la capacidad de transformar la realidad, que sea otro “cucho” más.


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