El derecho a vivir mejor
Por: Olimpo del Castillo
Dentro de lo fundamental y vital en cualquier tipo de gobierno moderno, es desarrollar y aumentar la calidad de vida de cada persona en el hábitat humano, los servicios básicos domiciliarios y sociales, la producción y la economía, pero, sobre todo en prevalencia de Principios y Valores en común.
La ciudad construida, su
crecimiento permanente y el desinterés en su evolución o estancamiento, nos
muestra pequeñas o medianas ciudades con alta discriminación urbana y social; un
casi inexistente Espacio Público y de la peor calidad; una movilidad caótica;
los servicios domiciliarios y sociales de baja cobertura; La nula importancia a
la estructura ecológica principal del territorio habitable y circundante y ni
hablar de la desarticulación total de la vivienda con todos ellos.
Esta problemática de décadas,
toca a cada ciudadano que muy seguramente sigue a la espera de amplias y
efectivas convocatorias donde sean consultados sus sueños, discutir los
intereses comunes, describir que ciudad se debe lograr en el largo plazo con
objetivos definidos, respetados y alcanzados por cada nueva administración
municipal.
Una lástima que ahora nuestra
“cultura” empieza desde el siglo XVI, olvidando el legado de nuestras etnias
precolombinas a quienes les debemos mucho y de quienes tenemos aún, mucho que
aprender y poner en práctica; un ejemplo de ello son sus asentamientos ubicados
a distancias de unos 10 o 15 kilómetros (dos o tres leguas). El potencial de un
turismo cultural no reside en rememorar que hay una u otra declaratoria de un símbolo
o una actividad, amerita priorizar en un plan de Cultura donde confluyan los
tres niveles ejecutivos cono unas estrategias y proyectos bien diseñados y
altas posibilidades de lograrlos. Es urgente frenar la devastación y el
deterioro de nuestro entorno natural para que nuestra Cultura cuente siempre
con el único y verdadero escenario que evidencie nuestros orígenes y nuestros
valores, como garantizar la transcendencia en el tiempo de lo éramos y lo que
seremos.
Los edificios públicos o
privados destinados a que los ciudadanos cuenten con servicios de tipo
educativo, recreativo, cultural, bienestar social, de salud y cuidado, de
administración o gobierno son el mayor y necesario complemento a la ciudadanía
con altísima calidad como tiene que ser los espacios habitables sin importar su
tamaño o clase social; lo que el urbanismo moderno denominó Equipamiento social
o dotacional. La localización estratégica, la escala, el diseño y la
funcionalidad con su entorno o sector de los equipamientos sociales generan dinámicas
de ordenamiento y nuevas centralidades urbanas positivas, evitando asomos de gentrificación
y o deterioro del sector, con una excelente y suficiente calidad en la
cobertura sectorial; regido por un estricto uso del suelo y una rigurosa
normatividad de actividades principales, compatible con la vivienda como uso
fundamental de toda ciudad; con el pasar del tiempo serían valorados por su
alto protagonismo cultural. La responsabilidad y compromiso de quienes
gobiernan de materializar y desarrollar los deseos e imposiciones concertadas
de la sociedad civil en los tantos escenarios de participación que permite la
Constitución Nacional y las Leyes.
La verdadera democracia reside en las decisiones de la ciudadanía concebidas en cada Plan de Ordenamiento y de Desarrollo territorial.
La verdadera democracia reside
en las decisiones de la ciudadanía concebidas en cada Plan de Ordenamiento y de
Desarrollo territorial cimentados y orientados por el conocimiento en una
prospección del medio ambiente, las dimensiones sociales, las potencialidades y
oportunidades de territorio y sus habitantes.
Eso de pequeños centros de
salud de hace medio siglo; centros educativos ubicados en cualquier lugar y con
mínimas y pésimas baterías sanitarias que no cuentan con agua potable
diariamente, carentes de áreas de recreación y deportes y aulas sin ningún
confort y comodidad climática; casas de cultura o bibliotecas en cualquier área
y unos espacios nada cómodos y atrayentes; mínimas áreas de cemento llamadas “parques”
en sectores con mayor población.
El innegable atraso en la
calidad de vida que nos han ofrecido los gobiernos locales y entre todos
generar y visionar en prontas y buenas propuestas para que ciudad sea
competitivas, sostenibles, democráticas e incluyentes y es aquí donde aparece
la gran importancia del Espacio Público como sistema estructurante en el orden
y planificación y las grandes inversiones públicas en eventos efímeros e
intranscendentales que se hacen en todo el año.
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