miércoles, 11 de febrero de 2026

Columna de Opinión

El derecho a vivir mejor

Por: Olimpo del Castillo



Dentro de lo fundamental y vital en cualquier tipo de gobierno moderno, es desarrollar y aumentar la calidad de vida de cada persona en el hábitat humano, los servicios básicos domiciliarios y sociales, la producción y la economía, pero, sobre todo en prevalencia de Principios y Valores en común.


La ciudad construida, su crecimiento permanente y el desinterés en su evolución o estancamiento, nos muestra pequeñas o medianas ciudades con alta discriminación urbana y social; un casi inexistente Espacio Público y de la peor calidad; una movilidad caótica; los servicios domiciliarios y sociales de baja cobertura; La nula importancia a la estructura ecológica principal del territorio habitable y circundante y ni hablar de la desarticulación total de la vivienda con todos ellos.


Esta problemática de décadas, toca a cada ciudadano que muy seguramente sigue a la espera de amplias y efectivas convocatorias donde sean consultados sus sueños, discutir los intereses comunes, describir que ciudad se debe lograr en el largo plazo con objetivos definidos, respetados y alcanzados por cada nueva administración municipal.  


Una lástima que ahora nuestra “cultura” empieza desde el siglo XVI, olvidando el legado de nuestras etnias precolombinas a quienes les debemos mucho y de quienes tenemos aún, mucho que aprender y poner en práctica; un ejemplo de ello son sus asentamientos ubicados a distancias de unos 10 o 15 kilómetros (dos o tres leguas). El potencial de un turismo cultural no reside en rememorar que hay una u otra declaratoria de un símbolo o una actividad, amerita priorizar en un plan de Cultura donde confluyan los tres niveles ejecutivos cono unas estrategias y proyectos bien diseñados y altas posibilidades de lograrlos. Es urgente frenar la devastación y el deterioro de nuestro entorno natural para que nuestra Cultura cuente siempre con el único y verdadero escenario que evidencie nuestros orígenes y nuestros valores, como garantizar la transcendencia en el tiempo de lo éramos y lo que seremos.


Los edificios públicos o privados destinados a que los ciudadanos cuenten con servicios de tipo educativo, recreativo, cultural, bienestar social, de salud y cuidado, de administración o gobierno son el mayor y necesario complemento a la ciudadanía con altísima calidad como tiene que ser los espacios habitables sin importar su tamaño o clase social; lo que el urbanismo moderno denominó Equipamiento social o dotacional. La localización estratégica, la escala, el diseño y la funcionalidad con su entorno o sector de los equipamientos sociales generan dinámicas de ordenamiento y nuevas centralidades urbanas positivas, evitando asomos de gentrificación y o deterioro del sector, con una excelente y suficiente calidad en la cobertura sectorial; regido por un estricto uso del suelo y una rigurosa normatividad de actividades principales, compatible con la vivienda como uso fundamental de toda ciudad; con el pasar del tiempo serían valorados por su alto protagonismo cultural. La responsabilidad y compromiso de quienes gobiernan de materializar y desarrollar los deseos e imposiciones concertadas de la sociedad civil en los tantos escenarios de participación que permite la Constitución Nacional y las Leyes.


La verdadera democracia reside en las decisiones de la ciudadanía concebidas en cada Plan de Ordenamiento y de Desarrollo territorial.


La verdadera democracia reside en las decisiones de la ciudadanía concebidas en cada Plan de Ordenamiento y de Desarrollo territorial cimentados y orientados por el conocimiento en una prospección del medio ambiente, las dimensiones sociales, las potencialidades y oportunidades de territorio y sus habitantes.


Eso de pequeños centros de salud de hace medio siglo; centros educativos ubicados en cualquier lugar y con mínimas y pésimas baterías sanitarias que no cuentan con agua potable diariamente, carentes de áreas de recreación y deportes y aulas sin ningún confort y comodidad climática; casas de cultura o bibliotecas en cualquier área y unos espacios nada cómodos y atrayentes; mínimas áreas de cemento llamadas “parques” en sectores con mayor población.


El innegable atraso en la calidad de vida que nos han ofrecido los gobiernos locales y entre todos generar y visionar en prontas y buenas propuestas para que ciudad sea competitivas, sostenibles, democráticas e incluyentes y es aquí donde aparece la gran importancia del Espacio Público como sistema estructurante en el orden y planificación y las grandes inversiones públicas en eventos efímeros e intranscendentales que se hacen en todo el año.

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