martes, 10 de febrero de 2026

Columna de Opinión

Resignificar la Ley 115

Por: Hermes Benavides



La Ley General de Educación (Ley 115 de 1994) nació en una Colombia que apenas despertaba a la Constitución del 91. Fue una norma de avanzada que definió la educación como un proceso de formación permanente y digno. Sin embargo, 30 años después, el mundo y nuestro territorio urbano y rural son otros. Hoy, ante la preparación del próximo Plan Decenal Nacional de Educación, no basta con cumplir la ley; es imperativo resignificarla hacia la atención de los nuevos retos a nivel “GLOCAL”.

Nuevas áreas para un nuevo siglo

El artículo 23 de la Ley 115 establece las áreas fundamentales, pero la realidad actual nos grita que el currículo debe evolucionar. En plena sociedad de la información, donde el exceso de datos puede cegarnos, la enseñanza del pensamiento crítico, la investigación, la Catedra de la Paz, la Inteligencia Emocional y los retos en la sociedad de la información desde las aulas no pueden ser "opcionales" o proyectos transversales aislados; deben ser el eje articulador.

Asimismo, en una nación que intenta sanar las cicatrices de la guerra, la Cátedra de la Paz y la Inteligencia Emocional deben tener un asiento permanente en la mesa de las asignaturas obligatorias. No aprenderemos a convivir si no aprendemos primero a gestionar nuestras emociones y a entender los conflictos desde la empatía y la razón.

La deuda con el territorio: Entre lo urbano y lo rural

La resignificación de la ley debe pasar, necesariamente, por una mirada territorial. La escuela rural en la época del posconflicto no puede seguir siendo una réplica desdibujada de la escuela urbana. Necesitamos una educación que reconozca los contextos, sus necesidades básicas insatisfechas y la vulnerabilidad social a la que se enfrenta en el día a día, para así lograr entender que el aula en el campo es el primer espacio de construcción de ciudadanía y paz territorial.

Para que esto sea efectivo, la estructura misma del sistema debe cambiar:

Educación Inicial de tres grados: Es momento de universalizar el acceso desde los tres años de edad, garantizando un desarrollo cognitivo y social equitativo desde la base, haciendo de lo fundamental un acceso con calidad y pertinencia para todos en sus distintas etapas de formación.

Proyectos de vida con pertinencia: Que la educación no sea un fin en sí mismo, sino un puente, donde el contexto no sea una excusa, sino una puerta para lograr universalización, pertinencia, calidad, acceso para todos y todas.

Tránsito efectivo a la educación superior: Reducir la brecha entre la educación media y la técnica o profesional, asegurando que el estudiante no "caiga al vacío" al graduarse de undécimo, sino que el sistema integrado de educación básica, media y superior, puedan lograr la formación de un ser humano para el servicio de la sociedad.

"El servicio público educativo debe responder a las necesidades e intereses de las personas, de la comunidad local, de la región y del país". (Ref. Art. 73, Ley 115).

Un llamado al Plan Decenal

El próximo Plan Decenal tuvo el reto de recoger estas voces de los territorios. No buscaba solo cobertura, sino acceso, equidad, pertinencia y calidad. La educación debe dejar de ser una suma de contenidos para convertirse en una herramienta de transformación social que prepare a los jóvenes no solo para el trabajo, sino para la vida, la incertidumbre y la tecnología.

Colombia ha cambiado, sus jóvenes han cambiado y los retos globales se han multiplicado. Si nuestra brújula legal sigue anclada exclusivamente en la realidad de 1994, difícilmente llegaremos al puerto que soñamos y la Colombia que necesitamos construir desde la heterogeneidad de cada individuo formado en el aula.

Ejes Fundamentales para la Resignificación Educativa

1. El Pensamiento Crítico y la Investigación: Del Aula al Territorio

En la era de la posverdad y los algoritmos, el pensamiento crítico no es un lujo académico, es una herramienta de supervivencia. El Artículo 30 de la Ley 115 ya mencionaba la investigación, pero debemos llevarla más allá del laboratorio.

Investigación Situada: Proponemos que la investigación sea el método de aprendizaje principal tanto en contextos urbanos como rurales. Que el estudiante aprenda a investigar su entorno (el estado de los suelos en el campo o la movilidad en la ciudad) para proponer soluciones reales.

Filtro contra la Desinformación: Un ciudadano que no cuestiona la fuente de una noticia es vulnerable. El pensamiento crítico debe ser el eje transversal que permita a los niños y jóvenes analizar, comparar y concluir con autonomía.

2. Educación Emocional: El Soporte de la Formación Integral

No podemos pedirle a un niño que aprenda cálculo si su mundo emocional está en caos. En un país que transita el posconflicto, la escuela debe ser un espacio de sanación.

Gestión de Conflictos: La Cátedra de la Inteligencia Emocional permite que el aula se convierta en un laboratorio de paz, donde se aprenda a tramitar la frustración y la diferencia sin recurrir a la violencia.

Salud Mental: Integrar la educación emocional es reconocer que el bienestar psíquico es el requisito previo para cualquier logro cognitivo.

3. El Tránsito Efectivo: Un Puente hacia el Futuro

Hoy existe un abismo entre el grado undécimo y la educación superior o el mundo laboral. La educación media (Art. 27 y 28) no debe ser solo el final de una etapa, sino el inicio de una trayectoria de vida.

Pertinencia: La formación debe responder a las vocaciones territoriales. Un joven rural debe ver en la educación superior una oportunidad para potenciar su campo, no solo una vía para escapar de él.

Articulación: Es necesario que las competencias adquiridas en la media sean reconocidas y homologadas por instituciones de educación superior para garantizar que el tránsito sea fluido y no un choque de realidades.

4. La Tríada Formativa: Docentes, Estudiantes y Padres de Familia

"Reconocer que la educación no sucede en el vacío implica entender el Proyecto Educativo Institucional (PEI) como un contrato social de base. El Artículo 73 de la Ley 115 es el llamado legal a fortalecer la corresponsabilidad, blindando esa tríada fundamental estudiantes, docentes y familias donde cada actor asume su papel no como espectador, sino como arquitecto de una formación que trasciende los muros de la institución."

Padres como Aliados: La familia no es un cliente del servicio educativo, es un actor pedagógico. La formación de "padres educadores" es clave para que el hogar y la escuela hablen el mismo lenguaje en valores y metas que logren emancipar educandos con formación desde la pentadimensionalidad del ser con capacidades integrales para afrontar los retos de la actualidad.

Fortalecimiento Docente: Para que el maestro sea un guía en el pensamiento crítico, necesita condiciones que fomenten su propia investigación y bienestar emocional, a partir de la formación en educación posgradual que sea garantía de acceso a los nuevos materiales curriculares y metodologías que permitan el desarrollo de nuevas vertientes la orientación del proceso enseñanza y aprendizaje.

"Si la educación es un proceso de formación permanente (Art. 1), este proceso solo es real si logramos conectar la mente con el corazón, el aula con el territorio, y el bachillerato con la universidad. El Plan Decenal es la oportunidad histórica para dejar de ver la Ley 115 como una foto estática de 1994 y empezar a verla como un organismo vivo que respira las necesidades de la Colombia de hoy".

¿Estamos dispuestos a transformar la escuela en un ecosistema donde la investigación y la emoción pesen tanto como la gramática y el álgebra?

¿Estamos listos como sociedad para dar el paso hacia una reforma legislativa y pedagógica que ponga la dignidad y el contexto territorial en el centro del sistema educativo?

 

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