Inundaciones en el Sinú y la Mojana: tragedias anunciadas
Por: Virgilio Salcedo Olivares
En cada ciclo anual cuando se presentan las épocas de abundantes lluvias,
año tras año, se presentan las grandes inundaciones y son como las crónicas de
unas tragedias anunciadas. Sin embargo, a pesar de esto, las autoridades
nacionales y regionales, solo se preocupan con tomar medidas a corto plazo,
tales como colocar sacos de arena para detener las inundaciones y repartir
mercaditos a las familias damnificadas, envío de maquinarias para realizar
limpieza del cauce del río, arroyos y ciénagas una vez ocurrida las tragedias.
Esto es lo que ha venido ocurriendo en las regiones de La Mojana y del Sinú y
otras regiones del país. Esta no es la solución, deben tomarse medidas de fondo
que acaben de una vez por todas con estas grandes tragedias.
Señores gobernantes, ya es hora que a esto le den solución definitiva y no
cortoplacista, como hasta ahora ha sucedido, tales como el dragado de los
cauces y riberas de los cuerpos de agua, como el río Sinú y San Jorge en el
caso de Córdoba y la región de l a Mojana en el caso de Sucre. Esta sería una
de las principales soluciones y que esta se convierta en una póliza del Estado
colombiano y no de un gobierno de turno y similar a la del sector de Bocas de
Ceniza, que es el canal de entrada al puerto de Barranquilla y en donde se
dispone de dos dragas en forma permanente.
Esta ocurriendo lo mismo que sucedió en el pasado con la construcción de la primera etapa de la Represa de Urrá, en donde transcurrieron más de 40 años para hacer realidad su construcción y además con un costo menor que Hidroituango, se hubiera construido la segunda etapa de Urrá.
Pregunta: ¿por qué Barranquilla sí y el Sinú y la Mojana no? ¿Cuántos
billones se han gastado en estudios y estudios? Con tantos estudios se puede
llenar una biblioteca , pues tales estudios han quedado en lo anaqueles de los
gobiernos de turno, tanto los del Sinú como los de la Mojana. Esta ocurriendo
lo mismo que sucedió en el pasado con la construcción de la primera etapa de la
Represa de Urrá, en donde transcurrieron más de 40 años para hacer realidad su
construcción y además con un costo menor que Hidroituango, se hubiera
construido la segunda etapa de Urrá. Gobiernos anteriores han prometido
billonarias inversiones para solucionar un eterno problema de las inundaciones
de estas ricas y prósperas regiones de nuestra costa. Es la hora que los
dirigentes de la región de la Mojana y del Sinú se preocupen más por estas
ricas regiones, consideradas nuestra gran despensa agrícola y en el caso del
Sinú, uno de los cinco valles más fértiles del mundo.
RESPONSABLES: Son muchas, pero muchas las inundaciones ocurridas como
consecuencia de la ola invernal en las regiones de la Mojana y el Sinú al igual
que las ocurridas en el pasado con la cuenca del río Suárez en el Cauca y la de
Mocoa en el Putumayo; en todas el principal responsable es el Estado
Colombiano, repito, el Estado Colombiano y no el gobierno, el cual jamás se ha
preocupado de solucionar estos problemas con medidas efectivas, de fondo y a
largo plazo. Igualmente son responsables todas y cada una de las comunidades
que habitan en las orillas de los ríos Cauca, Sinú, San Jorge y sus afluentes y
zonas de influencia, quienes arrojan en estos, toda clase de basuras y
desechos, causas por las cuales, propician los desbordamientos de las fuentes
hídricas.
Otros responsables en grado superlativo es el gremio de mineros que
explotan las minas de oro del nordeste antioqueño sin ningún control de las
autoridades regionales de Antioquia, quienes de manera irresponsable y
desconsiderada, arrojan al cauce del río Cauca todas las sustancias tóxicas y
venenosas que utilizan para la explotación de sus minas ilegales y que ahora
llaman dizque artesanales. Tales desechos tóxicos pasan del Cauca al San Jorge
y de allí al Sinú y todas las ciénagas y humedales; y cuyo represamiento es
otra causa para las inundaciones y desastres durante la ola invernal año tras
año en las regiones aludidas.
Contra estos hechos irresponsables y dañinos para la zona, es la hora que
se unan los gobernantes y autoridades regionales de Bolívar, Córdoba y Sucre y
formen un frente común en contra de esta ilegal y dañina práctica con el fin de
ejercer acciones legales, incluyendo a las autoridades por su inoperancia para
poner punto final a esta tragedia, en donde los mayores perjudicados son las
regiones del Sinú, Cauca, San Jorge y sus zonas de influencia. Las medidas para
poner punto final a esta tragedia deben ser radicales por parte del Estado
Colombiano para proceder, en este caso, en contra de los mineros y en contra de
las autoridades que han permitido esta forma irresponsable de explotación
minera y con los cuales se ha venido violando en contra de los habitantes
ribereños, el derecho fundamental para gozar un ambiente sano. No hay otra
solución. Iguales medidas deben tomarse en el resto de Colombia y punto, no hay
otra solución. Solo esta y nada más.
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