Montes de María: El amor de mi tierra
Por: Sonia Gómez Taboada
Para adorarte con esa locura que solo tiene el amor de mi tierra… (Carlos Vives).
Así empieza mi viaje a los Montes de María,
donde cada rincón tiene una historia y cada sabor, una memoria.
Esta mañana, mientras saboreo
ese café y contemplo las montañas de Choachí, me transporto a mi niñez en los
Montes de María. Recuerdo las vivencias que marcaron mi vida: la emoción de ir
a la finca Manantial, subir por Colosó a caballo, sentir el crujir de las hojas
bajo los cascos, bañarme en pozas de aguas cristalinas y heladas, tomar leche
fresca de la vaca… La grandeza de lo simple, la sensibilidad de conectar con la
naturaleza, el asombro de los niños, descubrirme y habitarme desde adentro para
proyectar magia hacia afuera.
Hoy, esos recuerdos se han
convertido en una bocanada de aire fresco, en un auténtico producto de turismo
comunitario, cuidado con mucho amor por la comunidad de la vereda La Esmeralda
de Colosó. Allí, el cabildo menor indígena y la asociación de ecoturismo Onne
Colosó, conformada por 26 miembros —15 de ellas mujeres que también trabajan la
artesanía y la gastronomía—, han tejido una cadena de valor territorial que
merece ser reconocida y celebrada. Me encanta el sancocho de gallina que
prepara Julia Borja, la jefa de cocina de la asociación, y disfruto del agua
fría en las pozas durante los paseos guiados por Álvaro Subarán. Cada
experiencia es única, auténtica y profundamente conectada con la naturaleza y
la comunidad.
El turismo sostenible en Montes de María no es solo una oportunidad económica; es una forma de libertad.
El turismo sostenible en
Montes de María no es solo una oportunidad económica; es una forma de libertad.
En medio de los niveles de pobreza y los desastres naturales que afectan el
departamento, la comunidad ha decidido ser protagonista de su destino. No
esperan que lo público impulse el cambio: se organizan, se capacitan, se apoyan
y construyen juntos un futuro mejor para sus hijos, nietos y para quienes
visitan el territorio.
Las mujeres impulsan la
artesanía y la cocina, generando ingresos y fortaleciendo el tejido social con
manos que transforman la palma y la madera en piezas llenas de identidad.
Los guías narran la historia y
la magia del territorio, conectando a los visitantes con la naturaleza y la
cultura, mientras los niños y jóvenes aprenden a valorar y cuidar su tierra,
asegurando la continuidad de este modelo para las nuevas generaciones.
Cada vez que regreso a Colosó,
es una nueva experiencia sensorial, un regalo para el alma y los sentidos. El
sonido del agua corriendo por los arroyos me invita a sumergirme en sus pozas
cristalinas; el sancocho de gallina preparado por Julia me recuerda los
almuerzos familiares, donde el tiempo se detiene y la conversación fluye. La
mirada orgullosa de Álvaro Subarán guiando a los visitantes y la sonrisa de los
niños explorando la naturaleza completan el cuadro.
Me motiva hoy mostrarles este
proceso, que genera riqueza, trae libertad y dignidad a las personas, con el
cuidado y respeto ambiental como pilar. La verdadera transformación ocurre
cuando la comunidad se reconoce como protagonista, cuando decide trascender y
dejar un legado de esperanza y oportunidades.
Montes de María es ejemplo de que el turismo sostenible es una cadena de valor territorial poderosa, capaz de cambiar vidas y destinos. El compromiso de quienes habitan y cuidan esta tierra es la mayor garantía de que las nuevas generaciones podrán disfrutar, aprender y crecer en un territorio lleno de magia, historia y amor. El compromiso de la institucionalidad y mi llamado es a que proteja e impulse estas iniciativas. Invito a los sucreños y visitantes a que descubran la magia de Montes de María y a que cuidemos nuestro patrimonio ambiental y cultural.
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