domingo, 8 de febrero de 2026

Editorial

 S.O.S



Córdoba y su capital Montería viven una tragedia. Las inundaciones por cuenta del desbordamiento del río Sinú debido a las fuertes lluvias de los últimos días tienen bajo el agua cultivos y viviendas por igual. Las imágenes son desoladoras, los testimonios de los damnificados desgarradores.


El frente frío que azota por segunda vez en lo que va corrido del año al Caribe colombiano explica en parte la tragedia que vive el pueblo cordobés, pero no se debe perder de vista que Montería y su área metropolitana están asentadas en antiguos humedales. En el reverso del billete de 20 mil usted podrá apreciar una imagen del sistema hidráulico prehispánico de los Zenúes y cómo lograban canalizar el exceso de agua del río para regar cultivos en zonas aledañas. Muchos de esos espacios inundables pasaron a ser usados para la ganadería intensiva y la construcción de viviendas y conjuntos residenciales. La modificación de esos ecosistemas ha mermado la capacidad del terreno para regular el flujo de agua y mitigar las crecientes.


Otro elemento que tendría una incidencia en la calamidad que atraviesan Córdoba y Montería es la hidroeléctrica de Urrá que para diciembre del 2025 estaba a tope, desconociendo los pronósticos de lluvias para los dos primeros meses del presente año. Al no contar con capacidad de represamiento, la hidroeléctrica se ha visto obligada a verter grandes cantidades de agua que agudizan el problema.


La crisis climática es una realidad y, lamentablemente, afecta con mayor dureza a países como el nuestro que son los que menos contribuyen a ella.


La crisis climática es una realidad y, lamentablemente, afecta con mayor dureza a países como el nuestro que son los que menos contribuyen a ella. Según un informe de Naciones Unidas “Cerca del 80% de las personas más pobres del mundo -unos 887 millones- viven en regiones expuestas a calor extremo, inundaciones y otros riesgos climáticos”.


Si bien ese mismo informe invita a tomar acciones globales para “abordar el problema”, al día de hoy la comunidad internacional carece de una hoja de ruta para tal fin, por lo tanto, son los gobiernos locales quienes deben tomar la batuta y priorizar políticas que mitiguen al máximo las situaciones de riesgo. Córdoba y, especialmente, Montería son un ejemplo que el desarrollo debe venir de la mano con un profundo conocimiento y cuidado de la naturaleza.

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