S.O.S
Córdoba
y su capital Montería viven una tragedia. Las inundaciones por cuenta del desbordamiento
del río Sinú debido a las fuertes lluvias de los últimos días tienen bajo el
agua cultivos y viviendas por igual. Las imágenes son desoladoras, los
testimonios de los damnificados desgarradores.
El
frente frío que azota por segunda vez en lo que va corrido del año al Caribe colombiano
explica en parte la tragedia que vive el pueblo cordobés, pero no se debe perder
de vista que Montería y su área metropolitana están asentadas en antiguos
humedales. En el reverso del billete de 20 mil usted podrá apreciar una imagen del
sistema hidráulico prehispánico de los Zenúes y cómo lograban canalizar el
exceso de agua del río para regar cultivos en zonas aledañas. Muchos de esos
espacios inundables pasaron a ser usados para la ganadería intensiva y la
construcción de viviendas y conjuntos residenciales. La modificación de esos
ecosistemas ha mermado la capacidad del terreno para regular el flujo de agua y
mitigar las crecientes.
Otro
elemento que tendría una incidencia en la calamidad que atraviesan Córdoba y Montería
es la hidroeléctrica de Urrá que para diciembre del 2025 estaba a tope, desconociendo
los pronósticos de lluvias para los dos primeros meses del presente año. Al no
contar con capacidad de represamiento, la hidroeléctrica se ha visto obligada a
verter grandes cantidades de agua que agudizan el problema.
La crisis climática es una realidad y, lamentablemente, afecta con mayor dureza a países como el nuestro que son los que menos contribuyen a ella.
La
crisis climática es una realidad y, lamentablemente, afecta con mayor dureza a países
como el nuestro que son los que menos contribuyen a ella. Según un informe de Naciones
Unidas “Cerca del 80% de las personas más pobres del mundo -unos 887
millones- viven en regiones expuestas a calor extremo, inundaciones y otros
riesgos climáticos”.
Si
bien ese mismo informe invita a tomar acciones globales para “abordar el
problema”, al día de hoy la comunidad internacional carece de una hoja de ruta
para tal fin, por lo tanto, son los gobiernos locales quienes deben tomar la
batuta y priorizar políticas que mitiguen al máximo las situaciones de riesgo. Córdoba
y, especialmente, Montería son un ejemplo que el desarrollo debe venir de la
mano con un profundo conocimiento y cuidado de la naturaleza.
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