Sucre: más allá del sol y la playa, el reto de un nuevo modelo turístico
Por: Frank Acuña Castellar
Durante décadas, el turismo en Sucre —especialmente en el Golfo de Morrosquillo— se ha sostenido casi exclusivamente sobre el atractivo del sol y la playa. Sin embargo, el mundo cambió, el turista cambió y las expectativas también.
Hoy no basta con ofrecer descanso: se buscan experiencias, identidad, cultura, naturaleza y sentido humano. En ese nuevo escenario, Sucre tiene una oportunidad histórica que no puede seguir aplazando.
El turismo contemporáneo ya no se conforma con el entretenimiento superficial. Cada vez más viajeros desean conectarse con los territorios desde lo humano, espiritual y cultural. Esta tendencia global obliga a repensar el modelo turístico regional, especialmente en un departamento como Sucre, cuya riqueza va mucho más allá de sus costas y permanece, en buena medida, invisibilizada.
El Golfo de Morrosquillo, pese a su enorme potencial, aún no logra consolidarse como un destino turístico integral. La falta de infraestructura hotelera mejor concebida y de avanzada, lejos de ser solo una debilidad, representa una ventaja comparativa para el desarrollo de modalidades como el ecoturismo, el turismo rural, el turismo cultural y el turismo de naturaleza. Playas como Rincón, Berrugas o El Francés, así como ecosistemas como la Ciénaga de La Caimanera y el archipiélago de San Bernardo, siguen esperando una apuesta decidida de promoción, planificación y articulación institucional.
Pero el verdadero reto está en comprender que el turismo en Sucre no puede seguir reduciéndose al Golfo. El departamento cuenta con cinco subregiones, cada una con identidad propia.
Pero el verdadero reto está en comprender que el turismo en Sucre no puede seguir reduciéndose al Golfo. El departamento cuenta con cinco subregiones, cada una con identidad propia, historia, patrimonio material e inmaterial, gastronomía, música, literatura y saberes ancestrales. Desde los Montes de María hasta La Mojana, desde el San Jorge hasta las Sabanas, Sucre es un territorio diverso que exige una mirada integral y estratégica.
Realidad que hoy por hoy, promete acercarse al inicio de estas transformaciones, por la acertada decisión de la creación de una Secretaría de Turismo y Cultura Departamental, que empieza con pie derecho un año y período coyuntural con un equipo interdisciplinario interesante.
Iniciativas recientes, como la formación de nuevos guías turísticos a través del SENA, abren una ventana de esperanza. La profesionalización de la guianza y la creación de nuevas rutas temáticas —culturales, literarias, religiosas, gastronómicas y ecológicas— son pasos fundamentales para resignificar el turismo departamental. No se trata solo de atraer visitantes, sino de generar desarrollo económico, empleo digno y apropiación del territorio por parte de sus propios habitantes. A esto se le suma la Declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a la manifestación Cuadros Vivos de Galeras, que se muestra en si misma como una excepcional oportunidad, aglutinante y transversal para todos los municipios de Sucre.
El turismo puede y debe convertirse en un motor de transformación social para Sucre, pero ello requiere voluntad política, articulación entre el sector público y privado, inversión responsable y participación activa de la sociedad civil.
En este orden de ideas, la Secretaría de Turismo y Cultura, tiene el reto de replantear el modelo limitado y repetitivo del turismo en Sucre para aprovechar el potencial inmenso del departamento y convertirlo en cifras halagadoras en desarrollo económico sostenible.
Sucre, como lo dice su himno, es “un tesoro de belleza sin igual”. El desafío está en creerlo, planearlo y mostrarlo al mundo. Ya no basta con el sol y la playa: es hora de apostar por un turismo con identidad, memoria y futuro.
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