viernes, 6 de marzo de 2026

Columna de Opinión

El narcotráfico y los Estados Unidos

Por: Manuel Medrano




“La lucha del hombre contra el poder es la lucha del hombre contra el olvido.”

— Milan Kundera

Teniendo Estados Unidos cerca de 35 millones de consumidores de cocaína y otras drogas sintéticas, muchos se preguntan cómo es posible que exista una demanda tan grande si ya no aparecen capos tan visibles como Pablo Escobar, Carlos Lehder o Gonzalo Rodríguez Gacha.


Estados Unidos presume de ser el “policía del mundo” y suele estigmatizar a varios países de América Latina, especialmente a Colombia. En el mar Caribe incluso ha realizado operaciones contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico sin tener plena certeza de su origen, lo que en ocasiones ha provocado tragedias con víctimas inocentes.


En el llamado “gran país del norte”, sin embargo, lo que existen son verdaderos empresarios de la droga. Muchos sostienen que las autoridades, incluida la Drug Enforcement Administration (DEA), conocen la existencia de estas redes, pero el fenómeno sigue siendo complejo y difícil de erradicar.


Estados Unidos también carga con una historia marcada por conflictos y disputas territoriales. Basta recordar la guerra contra México, tras la cual territorios como New Mexico pasaron a formar parte de los Estados Unidos.


Más adelante vendría la prolongada Vietnam War, que se extendió desde 1955 hasta 1975. Tras el conflicto regresaron miles de soldados estadounidenses que habían vivido situaciones extremas y que, en muchos casos, habían recurrido a las drogas para sobrellevar el estrés del combate.


Con el paso del tiempo, el consumo interno comenzó a crecer de manera preocupante. Fue entonces cuando empezaron a fortalecerse las redes internacionales de tráfico de drogas.


En ese contexto aparecieron organizaciones criminales que marcaron la historia del narcotráfico en América Latina, como el Cartel de Medellín y el Cartel de Cali .


El Cartel de Medellín alcanzó notoriedad mundial bajo el liderazgo de Pablo Escobar. Por su parte, el Cartel de Cali, dirigido por los hermanos Gilberto Rodríguez Orejuela y Miguel Rodríguez Orejuela, llegó a controlar cerca del 80 % del mercado de cocaína en los Estados Unidos.


Gilberto Rodríguez Orejuela, quien estudió Filosofía e Historia en la Universidad Santo Tomás, escribió en prisión su autobiografía titulada Gilberto según Rodríguez Orejuela. En ella narra su vida desde la pobreza extrema hasta convertirse en uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo.


Rodríguez Orejuela cumplía una condena de treinta años en una cárcel de Estados Unidos cuando murió, después de haber escrito sus memorias.


Hoy en Colombia ya no existen los grandes capos que dominaron el narcotráfico en los años ochenta y noventa. Sin embargo, la cocaína sigue llegando a los Estados Unidos en cantidades cada vez mayores.


La razón es simple: el narcotráfico no desaparecerá mientras exista una enorme demanda de consumidores.

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