Una casa, un buen futuro
Por: Olimpo Del Castillo
- "La casa debe ser el estuche de la
vida, la máquina de la felicidad." — Le Corbusier.
Una casa no es solo cuatro
paredes y un techo, es algo más, es espacios amables, cómodos y suficientes que
aseguren un alto índice de habitabilidad con todos los servicios públicos
básicos con una localización estratégica que asegure Espacio Público, desplazamientos
a la educación, la salud, el comercio, la recreación, etc., preferentemente al
trabajo y a distancias caminables, sobre todo a los lugares de trabajo y nunca
perdiendo de vista que la vivienda es una determinante critica en la calidad de
vida de todos y cada uno de los integrantes en cuanto a muchos e importantes
aspectos del ser humano.
La no aplicación de muchos
parámetros y determinantes en la planeación urbana ha generado los mayores
conflictos y problemáticas, tanto en las pequeñas o grandes ciudades, que hoy
viven altos déficit en calidad y cantidad de estos espacios vitales. La no previsión, no gestión y reservas de
suelo urbano suficiente por aquello de que las clases populares no se merecen
habitar donde el suelo tiene mucho más valor que en los extramuros de la
ciudad, sin importar que los próximos gobernantes tengan que gastar mucho
dinero en llevar servicios públicos y sociales, vías que muchas veces demoran
generaciones en llegar, que excluyen en lo social y en lo urbano.
La responsabilidad de
disminuir este déficit de vivienda no es solo del gobierno nacional, es mas de
los mandatarios locales y de muchos organismos de justicia y control, que
inclusive se vuelven cómplices de los urbanizadores ilegales que serían
castigados seriamente, al aplicar el artículo 319 del Código Penal Colombiano,
incluido en este, desde el año 1996.
Este es uno de los motivos por
lo cual los planes y esquemas de ordenamiento territorial (POTs) permanecen en
los anaqueles sin ser revisados y actualizados y que la problemática siga
aumentando para luego convertirse en más promesas de campaña, sin cumplir; se
continuará permitiendo las invasiones “acordadas” para que familias enteras
permanezcan cautivas por cada elección popular que pase. Lo que si debe pasar
es el administrador municipal debe iniciar a gestionar suelo urbano suficiente
para plantear y construir “ciudades dentro de la ciudad” aprovechando al máximo
redes viales, de servicios y equipamientos existente para ciudades democráticas
e incluyentes.
El déficit de vivienda no es
solo la mal llamada VIS o vivienda de interés social otros sectores de la
ciudadanía lo sufren y pagan mayores costos por casas que no tienen diferencia
alguna con una VIS, tenemos que probar con argumentos sólidos aquello de
densificar, renovar y compactar nuestras ciudades explotando aquello necesario
y que ya existe. Hay que diseñar y concertar entre lo público, los
profesionales y la ciudadanía otras formas de trabajo conjunto en cuanto a
nuevas estrategias, materiales, alternativas y sistemas de construcción para
acelerar mayor oferta de las soluciones de vivienda y nuevos modelos de
ocupación del suelo urbano.
Cuando contemos con ciudades con altas ventajas comparativas para habitar, vivir y crecer; lo más importante, es suficiente Espacio Público de una calidad tal, que reviva y fortalezca ese vínculo vital con la Estructura Ecológica Principal, volver a nuestro entorno natural y así, estaremos también se fortalecerán las finanzas locales y aumentara nuestra frontera agrícola que garantice la seguridad alimentaria y el desarrollo económico.
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