miércoles, 18 de marzo de 2026

Columna de Opinión

Una casa, un buen futuro

Por: Olimpo Del Castillo


  • "La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad." — Le Corbusier.

Una casa no es solo cuatro paredes y un techo, es algo más, es espacios amables, cómodos y suficientes que aseguren un alto índice de habitabilidad con todos los servicios públicos básicos con una localización estratégica que asegure Espacio Público, desplazamientos a la educación, la salud, el comercio, la recreación, etc., preferentemente al trabajo y a distancias caminables, sobre todo a los lugares de trabajo y nunca perdiendo de vista que la vivienda es una determinante critica en la calidad de vida de todos y cada uno de los integrantes en cuanto a muchos e importantes aspectos del ser humano.

La no aplicación de muchos parámetros y determinantes en la planeación urbana ha generado los mayores conflictos y problemáticas, tanto en las pequeñas o grandes ciudades, que hoy viven altos déficit en calidad y cantidad de estos espacios vitales.  La no previsión, no gestión y reservas de suelo urbano suficiente por aquello de que las clases populares no se merecen habitar donde el suelo tiene mucho más valor que en los extramuros de la ciudad, sin importar que los próximos gobernantes tengan que gastar mucho dinero en llevar servicios públicos y sociales, vías que muchas veces demoran generaciones en llegar, que excluyen en lo social y en lo urbano.  

La responsabilidad de disminuir este déficit de vivienda no es solo del gobierno nacional, es mas de los mandatarios locales y de muchos organismos de justicia y control, que inclusive se vuelven cómplices de los urbanizadores ilegales que serían castigados seriamente, al aplicar el artículo 319 del Código Penal Colombiano, incluido en este, desde el año 1996.

Este es uno de los motivos por lo cual los planes y esquemas de ordenamiento territorial (POTs) permanecen en los anaqueles sin ser revisados y actualizados y que la problemática siga aumentando para luego convertirse en más promesas de campaña, sin cumplir; se continuará permitiendo las invasiones “acordadas” para que familias enteras permanezcan cautivas por cada elección popular que pase. Lo que si debe pasar es el administrador municipal debe iniciar a gestionar suelo urbano suficiente para plantear y construir “ciudades dentro de la ciudad” aprovechando al máximo redes viales, de servicios y equipamientos existente para ciudades democráticas e incluyentes.

El déficit de vivienda no es solo la mal llamada VIS o vivienda de interés social otros sectores de la ciudadanía lo sufren y pagan mayores costos por casas que no tienen diferencia alguna con una VIS, tenemos que probar con argumentos sólidos aquello de densificar, renovar y compactar nuestras ciudades explotando aquello necesario y que ya existe. Hay que diseñar y concertar entre lo público, los profesionales y la ciudadanía otras formas de trabajo conjunto en cuanto a nuevas estrategias, materiales, alternativas y sistemas de construcción para acelerar mayor oferta de las soluciones de vivienda y nuevos modelos de ocupación del suelo urbano.

Cuando contemos con ciudades con altas ventajas comparativas para habitar, vivir y crecer; lo más importante, es suficiente Espacio Público de una calidad tal, que reviva y fortalezca ese vínculo vital con la Estructura Ecológica Principal, volver a nuestro entorno natural y así, estaremos también se fortalecerán las finanzas locales y aumentara nuestra frontera agrícola que garantice la seguridad alimentaria y el desarrollo económico.

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