El espacio de los privilegios urbanos
Por: Olimpo Del Castillo
En el último siglo se debió dar una buena pelea contra los problemas sociales, económicos y una alta preocupación por la creación y dotación de nuevos y grandes espacios públicos que contribuyesen a la movilidad, la salud mental de todos, la revitalización de sectores urbanos y una buena valorización inmobiliaria de muchos sectores. Asegurar aquello de que “El interés general prima sobre el particular” como también la inclusión social y la participación en el modelo de ciudad deseado, como en cualquier pequeño o gran centro urbano de cualquier país en vía de desarrollo.
El cambio climático que nos
afecta todos despertó una alta preocupación por la Sostenibilidad de las
ciudades cada vez más pobladas que se apoyaron en nuevas tecnologías de construcciones
y nuevos planteamientos para el crecimiento o densificación y el desarrollo de
las ciudades, consientes y previsivos en lo que concierne a movilidad y altas
demandas viales colocaron sobre planos de la ciudad, futuros circuitos y
sistemas de transporte público que ahorrara
tiempo de desplazamientos y seguridad para el usuario sin perder de
vista la posibilidad de mayor aprovechamiento del espacio público desocupado
por el automóvil, para ese gran porcentaje de la población que camina.
Nuestras pequeñas y medianas
ciudades continuaran deshumanizadas por el reinado caótico de los motores y la
ausencia de calidad y cantidad de espacio publico para ese altísimo porcentaje
que andan a pie. Sin ninguna esperanza para los próximos veinte años. Bastante
difícil de entender, como hoy, el diseño y construcción de andenes alejados de todos
los estándares internacionales, sean más funcionales para los carros o motos
(incluso para parquear) y más inseguros para el peatón; que decir de las pocas
vías en doble sentido y con dimensiones mínimas, pero que uno de los carriles
esta siempre utilizado para estacionar carros y motos, generando menos espacio
y dificultades para transitar.
Nuestro mal llamados parques
diseñados y construidos desde hace unos años hasta la actualidad constatan uno
de los más aberrantes privilegios en el Espacio Público, gastan áreas
aprovechables en zonas verdes (razón de ser de los parques) y cientos de
millones en bahías de estacionamientos,
peor aún, cuando tienen áreas menores a 5.000
M2 que se considerarían parques de barrios, que obviamente atendería a
la población vecina a él; bastante común son aquellos que en área reducidas
mezclan unas mínimas áreas verdes y de recreación infantil y familiar, sin
sombra natural, con grandes espacios para canchas deportivas, mobiliario desechable
e incómodo para la recreación pasiva y las grandes áreas de cemento y de
costoso mantenimiento.
En ciudades de bajas
oportunidades económicas no es difícil predecir la invasión por parte del
comercio informal de todo tipo, sobre todo, cuando los gobiernos municipales
propician estos privilegios cuando construyen “concesiones” a comerciantes
estacionarios que se convierten en lugares de desaseo, descuido y deterioro que
inclusive amenazan la salud e integridad pública y el entorno físico construido.
Nos debe causar una gran
consternación como los gobiernos locales pavimentan calles de barrios donde
peligrosamente se mezcla el carro o la moto con el niño, el joven o el adulto
mayor, simplemente porque quienes contratan la obra pública no han comprendido
la necesidad de los andenes y que importa mas la vida de los motores que la
vida humana. Se está regresando a las primeras administraciones populares
cuando el tráfico automotor era mínimo y casi que no había motos, y lo absurdo
es que después de tres décadas los dan a conocer como grandes proyectos que
mostrar, al igual que, las remodelaciones o reconstrucciones de espacios
públicos que de forma premeditada dejan destruir para maravillar a los actuales
con “la novedad y el descreste”.
El Espacio Publico es el
principal sistema estructurante de una pequeña o mediana ciudad y su calidad,
como su cantidad y es donde todos somo iguales y donde se debe experimentar una
buena convivencia, seguridad, buena calidad de vida e igualdad de oportunidades.
Conociendo la realidad de la ciudad que somos y experimentamos a diario,
sabremos, cual es el futuro para nosotros y las próximas generaciones.
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