martes, 3 de marzo de 2026

Columna de Opinión

Centros de interés Memoria Ancestral: Docencia que CRESE con cada proceso pedagógico

Por: Felipe Carlos Amaya



La experiencia significativa desarrollada en el Centro Educativo Bremen del municipio de Morroa por la docente Yojaine Arroyo Garrido ha demostrado que la educación pertinente, arraigada en el territorio y en la memoria ancestral, no solo es posible, sino sostenible. A través del juego, los relatos, la gastronomía, la danza, la música y las artesanías, se ha logrado reavivar las tradiciones locales, fortaleciendo el sentido de pertenencia y el arraigo territorial en niñas, niños y familias de Morroa. Esta estrategia pedagógica ha convertido el aula en un espacio de construcción cultural, donde la identidad se cultiva y florece.

Sin embargo, para garantizar su continuidad y expansión, es necesario que esta experiencia trascienda el ámbito institucional y se convierta en política pública. La fragilidad del currículo rural, que aún no incorpora formalmente el patrimonio cultural y la memoria histórica de Morroa y de otros territorios, representa una brecha que limita el derecho a una educación contextualizada. Además, la dependencia de proyectos temporales para sostener iniciativas vitales como esta genera incertidumbre financiera y pone en riesgo su sostenibilidad.

La experiencia ha demostrado su eficacia como modelo pedagógico replicable, con resultados tangibles en el fortalecimiento de la identidad cultural, la participación comunitaria y el desarrollo integral de la infancia, con potencial para ser transferido a otros contextos rurales e incluso urbanos, siempre que se respeten los principios de pertinencia cultural, participación comunitaria y sostenibilidad territorial. Por ello, se propone avanzar hacia una solución estructural que asegure su institucionalización.

La Ley 115 de 1994 (Ley General de Educación) se fundamenta en los principios de la Constitución Política planteando como fin la formación para el respeto a los derechos humanos, en especial la vida, la paz, la democracia, la convivencia, el pluralismo y el ejercicio de la tolerancia y la libertad; promoviendo la conformación de instancias de participación escolar y estableciendo la obligatoriedad de la educación sexual, la educación física y el aprovechamiento del tiempo libre, educación ambiental y educación para la democracia, la paz y los derechos humanos.

Dando respuesta a estas improntas y apostando al mejoramiento de la calidad educativa a través del currículo y la evaluación, los recursos y prácticas pedagógicas, la organización de las escuelas y la cualificación docente, el Ministerio de Educación Nacional desde el año 2003 ha producido una serie de referentes curriculares y ha evaluado las competencias ciudadanas y socioemocionales para orientar a los establecimientos educativos en la formación para la ciudadanía de acuerdo con el contexto, esto es que desarrollen competencias ciudadanas y socioemocionales como base para el ejercicio de los derechos humanos y a partir de las realidades de la cotidianidad.

Explica la docente, que como profesional de la educación, con más de dos décadas de experiencia en diferentes contextos (rurales y urbanos), y profundamente comprometida con la transformación educativa desde el arraigo cultural, es consciente y tiene la certeza de que el modelo pedagógico desarrollado en el Centro Educativo Bremen no solo ha demostrado su pertinencia y sostenibilidad, sino que representa una oportunidad histórica para consolidar una política pública educativa con identidad territorial. Agrega que existen varios problemas a resolver como la fragilidad del currículo rural, que no incorpora formalmente el patrimonio cultural y la memoria histórica; la dependencia de proyectos temporales para sostener iniciativas vitales para la formación integral y la falta de un modelo educativo territorial que garantice continuidad, pertinencia y participación comunitaria, lo que se constituye en retos para su vida docente en lo personal y profesional.

En un país como Colombia impactado por las desigualdades y las inequidades, que sigue en la búsqueda de la paz, la educación de calidad no se limita a la medición de los aprendizajes de conocimiento, además reconoce a niñas, niños y adolescentes, como sujetos activos de derechos y por ello, capaces de contribuir a la transformación de los entornos; reconoce la diversidad, incluida la de saberes populares y de concepciones del mundo, que ayudan a construir identidad; Impulsa los proyectos de vida que contribuyen a que esa vida sea digna, es decir, a que las personas puedan vivir bien (tener acceso y garantía de derechos), vivir como quiere (implica poder elegir, decidir y crecer en autonomía) y vivir sin humillaciones (no ser rechazado, humillado o discriminado por causa de sus decisiones.

Desde febrero de 2024 el Centro de Interés “Memoria Ancestral: una construcción colectiva desde la lúdica”, ha revitalizado las prácticas culturales de la comunidad de Bremen, integrando juegos, relatos, gastronomía, bailes, danzas, música y artesanías como herramientas pedagógicas. Esta experiencia significativa que articula la educación rural con la recuperación de saberes ancestrales, fortaleciendo la identidad cultural y las competencias comunicativas de niñas y niños, ha demostrado ser transformadora, generando vínculos intergeneracionales, revitalizando prácticas culturales en riesgo de desaparición y posicionando a la escuela como agente cultural activo dentro del territorio.

La experiencia ha sido reconocida en encuentros pedagógicos regionales y la idea o propósito es que sea replicada en otras sedes rurales del municipio y del territorio sucreño, ya que se ha evidenciado su potencial como modelo pedagógico contextualizado, sostenible y alineado con las políticas de inclusión, formación integral y educación rural.

 

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