Cinco ejes claves para hacer de Sucre un ‘cisne verde’
Por: Sonia Gómez Taboada
En un mundo marcado por crisis climáticas, desigualdades crecientes y profundas transformaciones económicas, pensar el futuro exige abandonar las respuestas tradicionales. Hoy, los territorios que prosperan son aquellos capaces de anticiparse, innovar y convertir sus desafíos en plataformas de oportunidad. Ese es el espíritu de los cisnes verdes, esas transformaciones positivas de alto impacto que combinan sostenibilidad, tecnología y visión de largo plazo. Y pocos territorios colombianos tienen tanto potencial para encarnar esa idea como el departamento de Sucre.
Con una población que en 2025 supera el millón de habitantes y una riqueza natural única en el Caribe, Sucre podría convertirse en un referente de innovación sostenible si asume sus retos como impulsores de cambio. Aunque ocupa el puesto 22 en el Índice Departamental de Competitividad, su puntaje de 4,39 /10 refleja una realidad dual: debilidades estructurales en educación superior, digitalización, innovación y productividad que aún frenan su desarrollo. Sin embargo, también reflejan su mayor fortaleza: Un potencial inmenso para liderar la transición sostenible del caribe colombiano. Esta no es una postura ingenua; es una lectura estratégica de un territorio que hoy se encuentra en una encrucijada histórica.
Para que Sucre pueda embarcarse con éxito en el camino de los cisnes verdes, necesita fortalecer cinco capacidades esenciales.
Para que Sucre pueda embarcarse con éxito en el camino de los cisnes verdes, necesita fortalecer cinco capacidades esenciales. La primera es consolidar la ciencia, tecnología e innovación (CTeI) como motor transversal de desarrollo. El departamento ya avanza en proyectos de fortalecimiento tecnológico para negocios verdes y biodiversidad, pero debe escalar esas iniciativas y llevarlas a la ruralidad, a la zona costera, a las comunidades y a los sectores productivos.
La segunda capacidad es la consolidación de un ecosistema robusto de negocios verdes, capaz de transformar la biodiversidad en valor sostenible. Desde la agricultura y la ganadería regenerativa hasta la energía solar, pasando por el carbono azul y el turismo de naturaleza, Sucre tiene una base que podría multiplicarse si logra articular inversión, emprendimiento y conocimiento técnico.
La tercera es una gobernanza moderna y coordinada, donde la innovación sea misión y no discurso. Sucre necesita instituciones que piensen en transición energética, ordenamiento ecológico, educación pertinente y cadenas de valor territoriales, y que lo hagan con visión de futuro, no desde la inercia del presente, sobre todo instituciones confiables y con liderazgos comprometidos con el desarrollo.
La cuarta es la participación social como motor de transformación. Sin campesinos innovando, jóvenes emprendiendo, comunidades protegiendo, universidades investigando y gobiernos articulando, ningún cisne verde puede desplegar sus alas. La sostenibilidad solo funciona cuando se construye desde la gente.
La quinta capacidad implica identificar, visibilizar y escalar los casos exitosos que ya existen en Sucre. Emprendimientos sostenibles, proyectos comunitarios, empresas locales que apuestan por la innovación, iniciativas de conservación: cada una es una luz que anuncia ese futuro posible y que debe potenciarse hasta convertirse en referente regional.
Mi convicción es clara: Sucre puede convertirse en un territorio modelo si actúa con decisión. Eso implica invertir con visión, planificar con rigor y movilizar a todos los sectores hacia un propósito común.
Mi convicción es clara: Sucre puede convertirse en un territorio modelo si actúa con decisión. Eso implica invertir con visión, planificar con rigor y movilizar a todos los sectores hacia un propósito común. El futuro no se espera: se construye. Y Sucre tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de empezar hoy. Los cisnes verdes no nacen solos; se construyen con visión, confianza, liderazgo y acción colectiva.
El momento es ahora. Sucre debe pasar de la intención a la implementación, de los diagnósticos a la transformación. Si el departamento decide ser protagonista de su propio futuro, podrá convertirse no solo en un ejemplo para la región, sino en una prueba viva de que la sostenibilidad es, ante todo, una estrategia de desarrollo inteligente.
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Interesante planteamiento, una visión prospectiva de un Sucre con desarrollo sostenible bajo la estrategia de los Cisnes Verdes, apalancado por la ciencia, la tecnología, una gestión de gobierno con criterio empresarial que deslinda campos con las deleznables prácticas de clientelismo y corrupción, la activa participación social comunitaria en pos de un objetivo común, en el entendido que sin energía barata y de calidad y agua abundante y barata no es posible desarrollo alguno. Se habla de energías alternativas, pero la transición hacia energías llamadas limpias, además de tener un elevado costo, no se dará de la noche a la mañana. Lo importante es que tengamos dirigentes que les queda el departamento en la cabeza y piensen el ejercicio de la política de manera diferente a como se viene dando bajo la egida del macro modelo económico neoliberal, que nos ponen a "pensar pensamientos" mientras sus Multinacionales se llevan las tierras raras y los recursos energéticos del Caribe colombiano.,, A ellos les importa un bledo el calentamiento global.
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