lunes, 2 de febrero de 2026

Columna de Opinión

El tridente presidenciable 

Por: Manuel Medrano



Es una lástima que una gran mayoría de colombianos no tenga una ideología política bien consolidada y que los partidos Liberal y Conservador estén en vía de extinción. Se necesita formación política para convertirnos en ciudadanos críticos capaces de repeler el engaño de una clase política que se ha creído dueña del país desde hace varias décadas.


Los opinadores de oficio tienen a la comunidad desorientada y han utilizado la palabra “tibio” para destruir las aspiraciones de Sergio Fajardo a la Presidencia de la República. Paradójicamente, se necesitan muchos “pechos fríos” para empezar a solucionar los problemas del pueblo.


Fajardo es, a mi juicio, el candidato mejor preparado para dirigir a Colombia.

 

Fajardo es, a mi juicio, el candidato mejor preparado para dirigir a Colombia. Como alcalde de Medellín, su gobierno tuvo reconocimiento nacional e internacional. Como gobernador de Antioquia, con su manera particular de concebir la política, le fue muy bien al departamento durante su administración.


En esta oportunidad, quienes lo han estigmatizado lograron derrumbarlo en las encuestas, pasando del tercer lugar a los últimos puestos. Se visualizaba una segunda vuelta entre Iván Cepeda y Sergio Fajardo, con una derecha dividida y un centro sin norte. Ese escenario podría dar como resultado un Cepeda presidente.


La hoja de vida del senador Iván Cepeda no me llama mucho la atención, pero las bases sociales que ha construido el presidente Gustavo Petro lo llevan hoy navegando en aguas tranquilas. Además, los cambios impulsados por esta administración de izquierda podrían facilitarle el camino para convertirse en un buen presidente.


Para Sergio Fajardo, esta parece ser la última oportunidad. Ha aspirado varias veces al solio de Bolívar y cada vez está más cerca del “ahora o nunca”. Lástima que Colombia no le haya dado aún la oportunidad a un hombre preparado para gobernar.


En cuanto a Abelardo De la Espriella, sin proyectos claros y sin una visión de gobierno definida, llegó como un terremoto, creyendo al principio que Colombia era una provincia. Todo indica que podría haber segunda vuelta si la derecha no revisa y ajusta su discurso.


Colombia es un país maravilloso que puede crecer si se libera de los corruptos del Congreso y sus seguidores, y de los bandidos que todavía se hacen pasar por guerrilleros.

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