Réplica pública
Por: Héctor Merlano Garrido
Con ocasión de la conferencia
dictada en la sesión solemne del primer aniversario de la Academia de Historia
de Sincé (AHISINCE) y de Las Sabanas, dedicada al análisis de las colisiones
políticas e intelectuales entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander,
resulta imprescindible responder al comentario formulado por Alfonso Osorio
Simahan.
Para el citado comentarista, dicho abordaje constituiría un “desacierto estratégico”. Sin embargo, conviene precisar que el fondo de su crítica no se dirige al contenido historiográfico de la conferencia, sino a su corolario final, el cual ha sido interpretado de manera equívoca y desplazado hacia un terreno ideológico que no le corresponde.
Equiparar un análisis
historiográfico con adhesión a proyectos políticos contemporáneos no solo es
metodológicamente incorrecto, sino intelectualmente improcedente. Tal
asociación incurre en un anacronismo evidente y desconoce los principios
básicos del oficio histórico. Más aún, confunde deliberadamente el estudio
crítico de Bolívar con el uso abusivo y distorsionado que la dictadura chavista
y madurista de Venezuela ha hecho de su figura, apropiación que carece de toda
legitimidad histórica y doctrinal.
Conviene decirlo con claridad: el
verdadero desacierto histórico y político no es el estudio de las tensiones
entre Bolívar y Santander, sino la pretensión de ciertos ideologistas
contemporáneos de apropiarse del pensamiento del Libertador para apalancar y
justificar un régimen autoritario. Esa operación constituye una distorsión
consciente del legado bolivariano y un abuso del pasado con fines de
legitimación política.
Bolívar no es patrimonio de ningún régimen ni de ninguna ideología del siglo XXI.
Bolívar no es patrimonio de
ningún régimen ni de ninguna ideología del siglo XXI. Su instrumentalización
política actual no redefine su legado ni invalida su estudio académico.
Pretender lo contrario supone conceder a prácticas autoritarias la facultad de
secuestrar la historia.
La perspectiva desarrollada en la
conferencia se inscribe en una tradición de lectura crítica y contextual del
pasado, aprendida, entre otros, del intelectual sinceano Carlos H. Pareja,
quien insistió siempre en separar el rigor historiográfico de la militancia
ideológica. Analizar críticamente a Bolívar — incluidas sus colisiones con
Santander— no fortalece proyectos autoritarios actuales; por el contrario,
desnuda la falsedad de quienes intentan convertir al Libertador en fundamento
doctrinal de un régimen que niega los principios republicanos, la legalidad y
la libertad que él defendió.
Reducir el análisis histórico a etiquetas políticas empobrece el debate y desvirtúa la función misma de una academia de historia.
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