Sucre 2.0: Una marca región, entre sueños y visiones
Por: Felipe Carlos Amaya
Solo bastó una taza de café, un buen taburete y un rancho de palma, para que siendo las 3:30 de la tarde, entre sueños y visiones se lograra construir un departamento de Sucre del nivel 2.0, utilizando una terminología de las nuevas generaciones que nos brinda el mundo moderno tecnológico. Y que mejor excusa para poder recoger toda una serie de experiencias y anhelos, que a través de la historia han marcado un derrotero o ruta, buscando sacar adelante el terruño y con ello un mundo de posibilidades para todos sus habitantes. No en vano la letra del himno del departamento nos habla de sus bellezas sin igual y la gran significación que cada frase, estrofa y verso contiene, para saber del gran potencial existente.
Al seguir hilando entre
telares de la gran empresa artesanal de Morroa no puede dejarse de lado poder
saborear los internacionales y exóticos yabolines de Betulia acompañados de un
buen vaso frío de ochata de Sincé, pensando a lo lejos, la hora de poder estar
embelesado en el teatro nacional de cuadros vivos de Galeras y de poder regresar
a tiempo para hacer el recorrido vespertino del malecón del arroyo grande de
Corozal bajo el disfrute de unas brisas refrescantes que aplaque la ansiedad y
zozobra ocasionada por las altas temperaturas que azotan nuestra región. Y qué
decir, de la alegría contagiosa de la ruta del color que ya tiene en su
repertorio muchas viviendas decoradas.
Un sorbo de café permite
la pausa y propicia recargar la mente para darle continuidad a los sueños y
visiones. Justo en ese instante golpean fuerte las olas en las playas del
Morrosquillo producto de la imponencia de los cruceros que vienen llegando con
sus tripulaciones para disfrutar de la religiosidad histórica y mítica del
colosal Santiago de Tolú, relajarse en las terrazas de los majestuosos hoteles
o de la infraestructura hotelera de la Cosmópolis de Coveñas, no sin antes
compartir con la naturaleza de turismo extremo de Toluviejo y llevarse de
regreso las mejores esculturas y trabajos en mármol como piezas decorativas
para viviendas, oficinas y apartamentos. No podía dejar de mencionarse las
grandes caravanas de turistas bajando de las distintas aerolíneas
internacionales y nacionales confundiéndose con los empresarios y funcionarios
de las grandes empresas de metales, automotriz y textiles establecidas en la
zona económica especial.
El paisaje montañoso nos
introduce en el mundo maravilloso de Montes de María para disfrutar de los
grandes balnearios de Chalán y Colosó, una experiencia natural que reconforta y
revitaliza el cuerpo por las corrientes cristalinas de sus aguas y del contacto
directo con la naturaleza virgen de sus tierras. Disfrutar de su gastronomía
variada de platos típicos y poder observar las grandes extensiones de tierras
produciendo alimentos para la región y el país, no solo son muestra de los
grandes avances tecnológicos y agroindustriales logrados sino de la capacidad
de sus organizaciones de segundo y tercer nivel que lograron la mejor
comprensión de su territorio. Las empresas de cestería siguen su curso y la
conexión con el país es aún mayor. Y este ambiente de tranquilidad y armonía,
las arenas y el atardecer de las playas de Rincón del Mar y Berrugas son el
lugar propicio para continuar hilando la historia.
El olor exquisito del
tabaco nos indica que estamos en tierras de la industria tabacalera más grande de
la región, como lo es Ovejas. Su música de gaitas armoniza la estancia y
acompaña un recorrido agreste por sus caminos urbanos y rurales, pero conecta
con una realidad importante y es la transformación ocurrida en las últimas
décadas. Su infraestructura vial de dobles calzadas hace posible conectar esta
región con San Pedro, Los Palmitos y Magangué en una dinámica comercial hacia
el puerto multimodal y con ello al corazón del país. Sus zonas rurales se
visten de desarrollo y se articulan a la economía productiva logrando
resultados favorables para su población. El parque museo de las gaitas es
reconocido como un escenario cultural trascendente en la cultura local y
regional y aporta a las manifestaciones artística de esta región.
Y hablando de aromas, no puede faltar en esta construcción colectiva, el aroma a ríos, ciénagas y caños de la gran despensa agrícola y pecuaria del país, la Mojana y el San Jorge, que con su tradicional y ancestral cultura riana llena de esplendor y majestuosidad el paisaje sureño de Sucre, que en sus inmensas praderas produce y alimenta el desarrollo nacional y contribuye al crecimiento de las empresas procesadoras y transformadoras que ya tienen asiento en sus territorios. Su variedad de paisajes abre las puertas a propios y extraños para recorrer la vida y obra del nobel y poder sucumbir ante la hermosura de sus mujeres y ser testigo de una crónica anunciada, pero esta vez de un Sucre, verde y blanco, patrimonio nacional, referente de la mejor economía, desarrollo y planificación de su territorio.
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