lunes, 9 de marzo de 2026

Columna de Opinión

Por la Colombia que nos merecemos: ¿Cepeda o Paloma?

Por: Manuel Medrano


El triunfo de Paloma Valencia en la consulta deja en evidencia que el uribismo sigue vivo y que, por ende, surge nuevamente un equilibrio de poder frente a la inminente primera vuelta presidencial.


Este escenario plantea una competencia clara por la Casa de Nariño entre Iván Cepeda y Paloma Valencia. La izquierda sabe que deberá hacer su mayor esfuerzo y convencerse de que, por sí sola, difícilmente llegará a la Presidencia.


Mientras tanto, el Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, sale fortalecido de la consulta con la candidatura de Paloma Valencia, quien aparece con posibilidades reales de convertirse en la primera mujer presidenta de Colombia.


Por otro lado, la semilla política que sembró el presidente Gustavo Petro necesita ser abonada con la eventual elección de Iván Cepeda el próximo 31 de mayo. Sin embargo, no será fácil, en la medida en que se reactivarán las fuerzas vivas de la derecha y se reavivará también la resistencia que muchos sectores mantienen frente al actual gobierno.


En una eventual presidencia de Paloma Valencia, es probable que la sombra política del expresidente Uribe eclipse en parte su mandato. Para algunos politólogos nacionales e internacionales, ello significaría un retorno a políticas del pasado; para otros, representaría la recuperación de un modelo que consideran necesario.


Como quiera que el máximo líder del Centro Democrático ha demostrado una fuerte influencia en la política nacional, su presencia y orientación serían muy visibles en un eventual gobierno de Paloma Valencia.


El progresismo, por su parte, es consciente de que no puede llegar solo al poder con Iván Cepeda. Tendrá que atraer a otros sectores políticos a su campaña y, además, buscar despertar al amplio sector abstencionista del país, cuya indiferencia frente a la política se convierte en un fenómeno que perturba el desarrollo democrático de la nación.


¿Cepeda o Paloma? Esa parece ser la pregunta que hoy comienza a hacerse el país. Más allá de los nombres, Colombia necesita dejar atrás los odios y el fanatismo para avanzar hacia el nivel de desarrollo que durante tanto tiempo han esperado los buenos patriotas: un país que brille con luz propia en el concierto de las naciones.

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