Buenos tiempos de vida
Por: Olimpo Del Castillo
“Es un
hecho innegable que el mayor interés de las personas son las demás personas”. Jan
Gehl.
Escuchar a conciudadanos de
muchas partes expresar por redes sociales la nostalgia y ser de esa cuna que
todavía dice querer y que le parece “lo mejor del mundo”; hace renacer en
cualquiera la esperanza de que todo será mucho mejor para todos. Seguramente si nos volvemos unos 50 años
atrás, recordaremos que nos falta muchos avances, pero, la gente era de una
calidad humana especial, sin importar que nivel de estudios poseían,
contraponiéndose a que hoy hay mayor población en ellas, y también mayor numero
de personas con más estudios y niveles de “formación”.
Por todas partes es notorio
que existen muchas falencias a lo complementario del diario vivir y pocas oportunidades para avanzar y
con el agravante que no se cuenta con un medio físico urbano que nos genere
buen aprendizaje y enseñanzas, o tal vez, que muchos no se detienen a extraer buenas experiencias de
los se ve, se conoce o se trata, menos aún, de las pocas o muchas personas que
tienen unas experiencias y conocimientos vividos que ameritan tener en cuenta para
mejorar el diario vivir en
comunidad.
Para una buena convivencia y
en las relaciones interpersonales debería estar regidas por el respeto a todo y
a todos, como base fundamental y punto de partida hacia el desarrollo que
deseamos y esperamos, incluyendo obviamente a quienes gobiernan.
Comportamientos tan elementales como no tomar ventaja sobre los demás, o que el
vecindario donde se vive, el gobierno de turno interviene con ética y
conocimiento, pensando siempre en el bienestar y el interés general. Implica
una constante comprobación de “las buenas maneras” en el Espacio Público que
obligatoriamente debe estar concebido como el escenario propicio donde se viva
tal comportamiento.
El equipamiento social, las edificaciones abiertas al público, la cantidad y calidad de áreas verdes nuevas o con revegetalización, las de recreación, la conservación del patrimonio construido y ambiental, tienen que mostrar a los habitantes y visitantes ese respeto por la ciudad que se merecen. De igual forma todos los residentes deben hacer el mejor uso de ellos, porque todo se hace con los dineros de todos.
Muy seguramente obtendríamos
una mejor convivencia, si toda decisión concerniente al sector o a la ciudad
entera fuese con la debida y suficiente participación de la sociedad civil
organizada, según lo dispuestos para los
planes, programas o proyectos y quienes deben proponerlos para que prime
el interés general en ello y el modelo de ocupación del territorio deseado para
el corto, mediano y largo plazo se convierta en una realidad que solo, ella
misma tiene la potestad de revisar y ajustar algunos de los componentes.
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