miércoles, 15 de abril de 2026

Columna de Opinión

Buenos tiempos de vida

Por: Olimpo Del Castillo



“Es un hecho innegable que el mayor interés de las personas son las demás personas”. Jan Gehl.

 

Escuchar a conciudadanos de muchas partes expresar por redes sociales la nostalgia y ser de esa cuna que todavía dice querer y que le parece “lo mejor del mundo”; hace renacer en cualquiera la esperanza de que todo será mucho mejor para todos.  Seguramente si nos volvemos unos 50 años atrás, recordaremos que nos falta muchos avances, pero, la gente era de una calidad humana especial, sin importar que nivel de estudios poseían, contraponiéndose a que hoy hay mayor población en ellas, y también mayor numero de personas con más estudios y niveles de “formación”.

Por todas partes es notorio que existen muchas falencias a lo complementario del diario vivir y pocas oportunidades para avanzar y con el agravante que no se cuenta con un medio físico urbano que nos genere buen aprendizaje y enseñanzas, o tal vez, que muchos no se    detienen a extraer buenas experiencias de los se ve, se conoce o se trata, menos aún, de las pocas o muchas personas que tienen unas experiencias y conocimientos vividos que ameritan tener en cuenta   para  mejorar el diario  vivir en comunidad.

Para una buena convivencia y en las relaciones interpersonales debería estar regidas por el respeto a todo y a todos, como base fundamental y punto de partida hacia el desarrollo que deseamos y esperamos, incluyendo obviamente a quienes gobiernan. Comportamientos tan elementales como no tomar ventaja sobre los demás, o que el vecindario donde se vive, el gobierno de turno interviene con ética y conocimiento, pensando siempre en el bienestar y el interés general. Implica una constante comprobación de “las buenas maneras” en el Espacio Público que obligatoriamente debe estar concebido como el escenario propicio donde se viva tal comportamiento.

El equipamiento social, las edificaciones abiertas al público, la cantidad y calidad de áreas verdes nuevas o con revegetalización, las de recreación, la conservación del patrimonio construido y ambiental, tienen que mostrar a los habitantes y visitantes ese respeto por la ciudad que se merecen. De igual forma todos los residentes deben hacer el mejor uso de ellos, porque todo se hace con los dineros de todos.

Muy seguramente obtendríamos una mejor convivencia, si toda decisión concerniente al sector o a la ciudad entera fuese con la debida y suficiente participación de la sociedad civil organizada, según lo dispuestos para los  planes, programas o proyectos y quienes deben proponerlos para que prime el interés general en ello y el modelo de ocupación del territorio deseado para el corto, mediano y largo plazo se convierta en una realidad que solo, ella misma tiene la potestad de revisar y ajustar algunos  de los componentes.

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