miércoles, 8 de abril de 2026

Columna de Opinión

¿De qué viviremos?

Por: Olimpo Del Castillo



“El ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo”. Jacques Cousteau

A mediados de los 60s, un médico colombiano que residía en Estados Unidos vino a su pueblo sucreño con su reciente esposa y tomaban agua directamente de la llave. Luego volvieron con sus pequeños hijos en los 70s, pero solo les permitía tomar la gaseosa reconocida de allá o jugo de naranja natural sin mezclarlo con agua o hielo. La razón: Evitar enfermedades gastrointestinales o infecciones parasitarias por la mala calidad del agua y arruinar unas vacaciones del año anticipadamente programadas.

La Planeación y la Gestión del suelo concreta y efectiva del área urbana y rural debe aumentar las expectativas y calidad de quienes habitan el territorio con un manejo adecuado de los recursos naturales que permita evitar el deterioro ambiental desenfrenado de los arroyos llenándolos de basuras y aguas servidas, de igual forma, sucede con las zonas verdes que se pierden o con las que se intervienen de forma absurdas e inapropiadas. Se viene viendo desde cuatro décadas atrás en Sincelejo y municipios de Sucre como gran parte de la red hidrológica la convirtieron en cloacas y basureros bajo la complicidad e ineficiencia de las CARs, creyendo que el acuífero de Morroa  y los cuerpos de agua  de Sucre se mantendrían sanas y suficientes por siempre, pero la realidad es otra, ninguno de los acueductos que surten a las ciudades del departamento y su capital Sincelejo puede o podría asegurar que en un mediano plazo, alguno de ellos brinde agua de una alta calidad, que se pueda tomar directamente desde el grifo. Como si sucede en Bogotá, algunos pequeños municipios del interior, del Eje cafetero o uno que otro en Antioquia.

Visionar las costas del golfo de Morrosquillo, los cuerpos de aguas de la Mojana y San Jorge o toda la riqueza cultural de la Sabana, con un alto potencial para desarrollar turismo, también obliga a tener en cuenta y proyectar la dependencia directa de la disponibilidad, calidad y gestión del agua convirtiéndose en el elemento estratégico para la sostenibilidad del sector. Depender del agua plantea desafíos significativos, sobre todo, en porciones de territorio con limitaciones de este recurso y la posible presión sobre las fuentes de aguas, como sobre la población en altas temporadas turísticas que hace necesario la adopción de modelos turísticos más eficientes y respetuosos con el entorno.

La pobre infraestructura y planes estratégicos para tratar las aguas servidas que aseguren la sostenibilidad de la Estructura Ecológica Principal y del recurso hídrico; dimensiones de la planeación sin ninguna importancia para quienes gobiernan y administran la capital y los municipios del departamento. La información, las tecnologías el territorio y su ocupación han cambiado muchísimo desde los años 70s cuando se dice que se hicieron un sin número de estudios e investigaciones, pero la ciudadanía nunca fue enterada de esos grandes, serios y costosos estudios de proyectos (o no existieron) que darían solución a la disponibilidad de agua para la gente, la producción rural y la sostenibilidad ambiental; que tampoco se volvieron realidad y no aparecieron por ningún lado.

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