martes, 28 de abril de 2026

Columna de Opinión

Haciendo el curso de abuelos

Por: Felipe Carlos Amaya



Para realizar esta columna me detuve un momento en el tiempo y pasaron por mi mente muchísimas situaciones, que ilustraron con la vida misma, la significación de un estado del ser humano en su devenir al interior de su familia y, específicamente, cuando se trata de varias generaciones y del comportamiento para la orientación de sus miembros. Inicialmente me acordé de un pasaje bíblico de Génesis 1:28 donde Dios bendice a Adán y Eva diciendo “fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla” tal vez haciendo referencia a la oportunidad de tener hijos, pero también de establecer unas reglas de juego para sus enseñanzas y de la forma como habitar en el territorio.

De igual forma me acordé de varios dichos populares como “Hijo eres y padres serás” a lo que le agregaría “y abuelo también serás”, o del otro que recojo de muchas experiencias conocidas “si yo hubiera sabido que bonito eran los nietos no hubiera tenido hijos”, en los que se deja en claro, la relación importante que se presenta entre una generación y otra (en este caso abuelos y nietos) y el comportamiento interior que en muchas ocasiones pareciera distinto y que pocos suelen explicarse las razones de los mismos, a sabiendas que sigue siendo una relación parental. Mucha información de especialistas en la materia, argumentan que este vínculo emocional se presenta porque ya no hay esa presión que reviste la crianza directa cargada de la disciplina, de las responsabilidades, de la formación en valores y se traduce más en una oportunidad para el juego, reproducir las historias de vida, y en muchos casos, para tratar de resarcir o enmendar cualquier tipo de errores cometidos en la crianza de los hijos.

Buscaba en la literatura escrita sobre la crianza desde los abuelos y encontré un sinnúmero de elementos que coinciden y que son frecuentes en diferentes partes del mundo, asociados a la dedicación de mayor tiempo, escenarios permanentes de juego, desarrollo de habilidades narrativas de historias y uno muy marcado, el afecto directo en el proceso de formación y crianza. Independiente del lugar del mundo y de las costumbres propias de cada nación o territorio, se repite la historia en cuanto a la relación abuelos – nietos. No obstante, la experiencia inicial o previa al nacimiento de los nietos poca literatura tiene y poco se habla en las reuniones de amigos, de esquina o en las tertulias sociales; amén de que son experiencias que si representan una diferencia gradual frente a la experiencia misma una vez nacido la criatura.

¡Felicidades por convertirse en abuelos! De seguro el bebé les dará mucha alegría a sus vidas; ¡Que bueno por la llegada de su primer nieto! Que disfruten cada instante que compartan con él y sea de felicidad, son alguna de las frases comunes que suelen indicarles a los abuelos cuando viene un nieto en camino y más si es el primero. Y claro, el mensaje cargado de emotividad empieza a poner al descubierto ciertos elementos de lo que significa la experiencia de ser abuelos y que tiene sus diferencias si son los abuelos por parte de la mamá o si son los abuelos por parte del papá. ¿Será un niño o niña? es la primera pregunta que suele aparecer en la mente y que marca de salida el nivel de emotividad y expectativa como parte del curso inicial de los abuelos. ¿A quién se parecerá? Pensando en la parte genética y para establecer cuál de las familias marca el territorio en cuanto a la parte física de la nueva criatura. Y así de esa forma, empiezan a transitar en su preparación emocional para asumir su rol.

En tal sentido, si se tuviera que organizar un plan de estudios para el curso de abuelos, el pensum fuese muy variado, desde la asignatura de investigación natal con énfasis en cómo diferenciar el amor de los hijos y los nietos hasta las asignaturas de relacionamiento con los hijos y con los padres de los yernos o yernas, con énfasis en cómo no meterse en las decisiones de los nuevos padres y hasta aquí llega mi rol de ser abuelos. Toda esta formación termina su proceso de formación inicial en el grado de abuelos una vez nace la criatura para luego dar inicio a otro proceso de formación que incluye nuevos programas, asignaturas y trabajo de campo.

En conclusión, más allá de poder cumplir con el curso de abuelos, lo importante de toda esta experiencia de vida es resaltar la conexión afectiva que se sigue manteniendo de descendencia en descendencia y lo que se aprende a través de las vivencias diarias de los abuelos hacia sus nietos. Lo que representa la llegada de un nuevo ser al seno de la familia y de todas las transformaciones que se suceden antes, durante y después en la vida de cada miembro de la familia.


 

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