Haciendo el curso de abuelos
Por: Felipe Carlos Amaya
Para realizar esta
columna me detuve un momento en el tiempo y pasaron por mi mente muchísimas
situaciones, que ilustraron con la vida misma, la significación de un estado
del ser humano en su devenir al interior de su familia y, específicamente,
cuando se trata de varias generaciones y del comportamiento para la orientación
de sus miembros. Inicialmente me acordé de un pasaje bíblico de Génesis 1:28
donde Dios bendice a Adán y Eva diciendo “fructificad y multiplicaos; llenad la
tierra y sojuzgadla” tal vez haciendo referencia a la oportunidad de tener
hijos, pero también de establecer unas reglas de juego para sus enseñanzas y de
la forma como habitar en el territorio.
De igual forma me acordé
de varios dichos populares como “Hijo eres y padres serás” a lo que le
agregaría “y abuelo también serás”, o del otro que recojo de muchas
experiencias conocidas “si yo hubiera sabido que bonito eran los nietos no
hubiera tenido hijos”, en los que se deja en claro, la relación importante que
se presenta entre una generación y otra (en este caso abuelos y nietos) y el
comportamiento interior que en muchas ocasiones pareciera distinto y que pocos
suelen explicarse las razones de los mismos, a sabiendas que sigue siendo una
relación parental. Mucha información de especialistas en la materia, argumentan
que este vínculo emocional se presenta porque ya no hay esa presión que reviste
la crianza directa cargada de la disciplina, de las responsabilidades, de la
formación en valores y se traduce más en una oportunidad para el juego,
reproducir las historias de vida, y en muchos casos, para tratar de resarcir o
enmendar cualquier tipo de errores cometidos en la crianza de los hijos.
Buscaba en la literatura
escrita sobre la crianza desde los abuelos y encontré un sinnúmero de elementos
que coinciden y que son frecuentes en diferentes partes del mundo, asociados a
la dedicación de mayor tiempo, escenarios permanentes de juego, desarrollo de
habilidades narrativas de historias y uno muy marcado, el afecto directo en el
proceso de formación y crianza. Independiente del lugar del mundo y de las
costumbres propias de cada nación o territorio, se repite la historia en cuanto
a la relación abuelos – nietos. No obstante, la experiencia inicial o previa al
nacimiento de los nietos poca literatura tiene y poco se habla en las reuniones
de amigos, de esquina o en las tertulias sociales; amén de que son experiencias
que si representan una diferencia gradual frente a la experiencia misma una vez
nacido la criatura.
¡Felicidades por
convertirse en abuelos! De seguro el bebé les dará mucha alegría a sus vidas;
¡Que bueno por la llegada de su primer nieto! Que disfruten cada instante que
compartan con él y sea de felicidad, son alguna de las frases comunes que
suelen indicarles a los abuelos cuando viene un nieto en camino y más si es el
primero. Y claro, el mensaje cargado de emotividad empieza a poner al
descubierto ciertos elementos de lo que significa la experiencia de ser abuelos
y que tiene sus diferencias si son los abuelos por parte de la mamá o si son
los abuelos por parte del papá. ¿Será un niño o niña? es la primera pregunta
que suele aparecer en la mente y que marca de salida el nivel de emotividad y
expectativa como parte del curso inicial de los abuelos. ¿A quién se parecerá?
Pensando en la parte genética y para establecer cuál de las familias marca el
territorio en cuanto a la parte física de la nueva criatura. Y así de esa
forma, empiezan a transitar en su preparación emocional para asumir su rol.
En tal sentido, si se
tuviera que organizar un plan de estudios para el curso de abuelos, el pensum
fuese muy variado, desde la asignatura de investigación natal con énfasis en
cómo diferenciar el amor de los hijos y los nietos hasta las asignaturas de relacionamiento
con los hijos y con los padres de los yernos o yernas, con énfasis en cómo no
meterse en las decisiones de los nuevos padres y hasta aquí llega mi rol de ser
abuelos. Toda esta formación termina su proceso de formación inicial en el
grado de abuelos una vez nace la criatura para luego dar inicio a otro proceso
de formación que incluye nuevos programas, asignaturas y trabajo de campo.
En conclusión, más allá
de poder cumplir con el curso de abuelos, lo importante de toda esta
experiencia de vida es resaltar la conexión afectiva que se sigue manteniendo
de descendencia en descendencia y lo que se aprende a través de las vivencias
diarias de los abuelos hacia sus nietos. Lo que representa la llegada de un
nuevo ser al seno de la familia y de todas las transformaciones que se suceden
antes, durante y después en la vida de cada miembro de la familia.
.png)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario