El efecto teflón de Gustavo Petro
Por: Alfonso Hamburger
Si Colombia quisiera cambiar debería comenzar por su periodismo, atrapado en la disrupción digital y entrampado en la polarización política.
Parece que quienes le apostaron al periodismo de oposición al actual gobierno perdieron dos cosas preciadas, sintonía y credibilidad. Se los trago el rating. Se quebraron. Los despidos masivos de periodistas viene desde el Gobierno de Álvaro Uribe, cuando el grupo español Prisa cerró la revista Cambio, pese a que les era rentable. Los periodistas suspendidos crearon la primera revista digital de Colombia: Kien&ke.
Desde allí para acá la era digital se tragó a quienes no tuvieron la posibilidad de hacer la transición. Muchos hicieron el ridículo, entonces nacieron los influencers, con agilidad y gracia innata para acaparar las audiencias, cada vez más fragmentadas.
Los noticieros de oposición se inventaron redes y alianzas, aún pegados en el aire del Estado, para sobreaguar las audiencias en crisis.
EL rating cada día les cuesta más. Hacen radio en televisión, un esquema de ágil producción que nació en el fútbol argentino.
En ese formato la gente no parece soportar a Juan Lozano, reclutado del Congreso, quien de lejos se parece a Juan Gossain, pero sin ser Gossain. Es posible que un diablo se parezca a otro, desde lejos, pero si lo alumbras bien, nada que ver.
Lozano, ex senador del partido de la U, abogado bogotano, de camisa, chaleco y corbata, con tremenda nariz de guazale y una voz gangosa, que parece naufragar en una sección aburridísima, seis a las seis, sin el debido movimiento de imágenes para mantener al consumidor los dos minutos promedio de un internauta con un celular en la mano.
Aquí cae el refrán que hay solo dos estilos de periodismo, uno bueno y uno malo.
En estos días, con la imagen hundida de Vicky Dávila, los presentadores de televisión son totalmente desconocidos. Ya la gente no los identifica como antes, al menos que hagan el oso.
En medio de la crisis cada día resultan más graciosos los costeños que conjugan el verbo 'mondá' para promover a sus respectivos candidatos.
Por eso, para ver aquella cadena con esos "cara de gaver" que atacan al presidente, mejor se suscriben a los canales del Traki de los Montes de María o se pillan una sección que se llama 'Sin tanto bla bla bla' en Sincelejo.
Sin ser exagerado, en Sincelejo los periodistas que manejan ese formato mañanero, como Silvio Cohen y Aníbal de Luys Polo cuando el sol más alumbra, les dan sopa y seco a los nacionales.
Lástima que algunas plataformas con gran sintonía y escenografía, no manejen una posición editorial definida y se dediquen a subir las basuritas que les den tráfico.
El único rating garantizado son las transmisiones de futbol y las series de entretenimiento, único feudo de las cadenas privadas.
.png)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario