viernes, 5 de junio de 2026

Columna de Opinión

Taquicardia colectiva

Por: Carlos Pérez Domínguez



Cada proceso electoral a la Presidencia de la República parece ser el más trascendental, importante y determinante de la historia. Y pueda que haya razón para pensar así. Todo es presente, decía un escritor español. Y si el presente es lo más importante, pues las actuales elecciones asumen tal connotación. Ahora, ¿desde dónde se asume esa transcendencia? Lamentablemente, hay que decirlo, se está asumiendo desde el miedo.

Colombia parece estar jugándose la vida el próximo 21 de junio, según los dos espectros políticos que sobreviven en la contienda. Si uno se atiene a los mensajes que llegan de ambas orillas, el país se irá al desbarrancadero si el contrario gana. Da la sensación que esto será tierra arrasada a partir del lunes, 22 de junio, triunfe Cepeda o De la Espriella.

¿Cómo se puede construir una sociedad democrática y seria bajo esas circunstancias? Es muy difícil. Es natural que ambas campañas se cuestionen mutuamente. Ni más faltaba. Pero lo que estamos viendo raya en la sinrazón. El contrario parece solo gozar de malas intenciones. Si llega a la Presidencia sólo habrá destrucción. Al oponente no se le concede ni un milímetro de duda. Es malo y punto. Una sociedad donde la desconfianza reina, pues es una sociedad inviable.

Aunque, a decir verdad, esta realidad no debe sorprendernos. Aquí hemos hecho de la desconfianza un hábito. Solo es que usted entre a un almacén con un bolso para que a la salida tenga que abrirlo y un “vigilante” le eche un vistazo. No sea que se le haya ocurrido llevarse sin pagar algún objeto. Y si compra debe mostrar la tirilla como prueba de su inocencia. Es decir, aquí prevalece la mala fe.

La desconfianza desenfrenada producto del proceso electoral hace que vivamos inmersos por estos días en una especie de “taquicardia colectiva”. Vamos con las pulsaciones a mil. La susceptibilidad está a flor de piel. Dependiendo donde usted se ubique encontrará en la vereda del frente sólo monstruos y demonios. El infierno es el otro, decía Sartre. A eso súmele que los defectos propios parecen no existir: o se omiten o se justifican.

El balotaje del domingo, 21 de junio, será importante para el país. Por eso mismo, más que señalamientos, descalificaciones e insultos alimentados en su gran mayoría de prejuicios, haga el ejercicio de revisar el programa de gobierno de su candidato, pero también lea lo que propone el contendor. No le tenga miedo a las ideas diferentes. Escuchar al contrario no significa asumir su posición. Envainemos el insulto y por el bien del país hagamos el ejercicio de informarnos mejor. 

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