miércoles, 3 de junio de 2026

Columna de Opinión

La última vuelta

Por: Alfonso Hamburger



Nuestra gente deja todo para última hora. Siempre ha sido así. Y no hablamos exclusivamente del progresismo, de la gente del pueblo, sino de los conservadores y de derecha.

La gente no llena las corralejas el primer día. Siempre va a la corraleja el último día. Le gusta comprar los últimos productos de la carretilla, en remate, porque son más baratos, de tarde. Y quien vende el voto lo hace después de las dos de tarde, que se cotizan más altos.

Eso hace prever que el 21 de junio se soltaran los caballos, se soltarán los amarres y quizás se partan los pistones. Habrá que derrotar el miedo e ir a las urnas en lo que sea, de a pie, en moto, en un chance. Hacer la llamada al amigo lejano. Hay que regalarle esa día a la patria. Los autos no votan. Vota la gente. Y la patria no es un eslogan ni es de nadie, es de todos. El perro siempre se acuesta en la última vuelta.

Los del tigre arrancan con un envión emocional por el triunfo repentino, pero ahora los contendientes arrancan desde cero. Ya los de amarillo se saben quienes son y no habrán de esconderse. El tigre no amaga y ahora parece que sí es en serio.

La derrota parcial de los progresistas debe pellizcarlos y mirar si estuvieron muy engreídos y romper el guayabo y la tristeza, esas caras largas.

Todo puede pasar en un partido de dos tiempos y nadie se puede equivocar en estas dos semanas y media porque no tendrá el tiempo para rectificar.

Lo que se dice, en cuanto a Sucre, es que el Pacto Histórico hace cuatro años ganó las elecciones, pero no el poder. La reacción para ayudar a la militancia fue tardía. Hay que revisar egos. El poder no salió de las manos de los de siempre. La izquierda es incómoda en el poder, porque parece que su mandato está en la calle y en la oposición, no en los escritorios. Tienen un falso orgullo sabanero de discursitos de exhibición y nada más. No es con miedo, es con amor. 

Muchos dicen que dejaron votos tirados porque hubo mucha confianza, pero si el hombre se alimenta bien, el toro come yerba biche y bebe agua fresca. No hay enemigos pequeños. Hubo vacas (recolecta) entre algunos sectores.

El que va adelante no va muy lejos si el de atrás se apura. Hay que vencer el momento emocional y preparar a los muchachos en el entretiempo como en los partidos de futbol.

Si los cepetristas quieren remontar el marcador tienen que negociar con algunos sectores desprotegidos y dejar de mirarlos como ciudadanos de tercera categoría.

El ochenta por ciento de los ganaderos son hombres de ocho vacas y pagan doble vacuna. A ellos también hay que atenderlos y los maestros deben ser menos arrogantes, necesariamente tienen que rescatar su sitial como guías de las juventudes, y como adalid de la concordia, sabiendo de que entre el bien y el mal hay que ser parciales. El bien sin mirar a quien.

Si los que van de segundos en la primera vuelta quieren sobrepasar el lote tienen que movilizar por lo menos seis millones de votos aún dispersos y en ese lote ganar con el sesenta por ciento, aún así se avisora un votofinish.

Que Dios mire a Colombia , especialmente a los niños y a los pobres y que la decisión en las urnas sea la mejor.

Ojalá que por fin los resultados traigan felicidad y reconciliación para todos.

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