miércoles, 27 de mayo de 2026

Columna de Opinión

 ¿Qué buscan en las urnas este 31 de mayo?

Por: Alfonso Hamburger 



El próximo, 31 de mayo de 2026, Colombia vivirá una de las jornadas electorales más determinantes de su historia reciente. La primera vuelta presidencial no es solo una elección de nombres; es un referéndum definitivo sobre el rumbo socioeconómico del país. Con un panorama profundamente polarizado y un centro político prácticamente desdibujado, las principales fuerzas políticas llegan a las urnas con tres visiones radicalmente opuestas.

Las últimas encuestas publicadas por firmas como Invamer, AtlasIntel y el Centro Nacional de Consultoría (CNC) consolidaron un escenario de tres aspirantes con opciones reales de disputar el poder, haciendo casi inevitable una segunda vuelta para el 21 de junio:

Iván Cepeda (Pacto Histórico): El candidato del oficialismo llega liderando la intención de voto en la mayoría de los sondeos. Su campaña, fortalecida tras masivos cierres de plaza pública en regiones como la Costa Caribe, representa la continuidad del proyecto de izquierda. Cuenta con un voto duro y disciplinado, impulsado recientemente por las adhesiones de figuras clave como Luis Gilberto Murillo ,Clara López y Carlos Caicedo. 

Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria / Salvación Nacional): Convertido en el fenómeno de crecimiento de las últimas semanas de campaña, el abogado y empresario se consolidó en el segundo lugar según firmas como AtlasIntel. Su discurso radical, centrado en la autoridad, el orden y la promesa explícita de "derrotar al comunismo", ha calado con fuerza en los sectores conservadores y en la derecha empresarial, posicionándolo como el rival más fuerte de la izquierda en un eventual balotaje.

Paloma Valencia (Centro Democrático / Colombia Más Grande): La senadora representa la institucionalidad de la derecha tradicional uribista. Aunque perdió algo de impulso en la recta final frente al avance de De la Espriella, mantiene una base sólida de electores y se presenta como una alternativa técnica, con propuestas enfocadas en la seguridad alimentaria, el desarrollo tecnológico y la infraestructura productiva.

Las opciones de centro, lideradas de forma fragmentada por figuras como Claudia López o Sergio Fajardo, llegan rezagadas con intenciones de voto marginales en las encuestas, dejando el escenario abierto a una confrontación ideológica pura y dura.

Roy Barrera, el camaleón, casi desaparecido en las encuestas, endureció el discurso contra el presidente Gustavo Petro, pero sus votos tirarán hacia la izquierda.

¿Qué quiere Colombia? Las demandas ciudadanas

Más allá de la retórica de las campañas y los ataques mediáticos, el ciudadano de a pie acude a las urnas con urgencias muy claras que los candidatos apenas han logrado arañar en la superficie:

Seguridad y control territorial: Tras meses de tensiones en el orden público, la prioridad número uno para la provincia y las grandes ciudades es recuperar la tranquilidad. La ciudadanía exige frenar la extorsión, el control de grupos ilegales y la delincuencia urbana. Mientras la derecha propone mano dura y autoridad, el oficialismo insiste en soluciones sociales y de paz.

Certidumbre económica y costo de vida: El bolsillo de los colombianos está golpeado por la inflación y la desaceleración del empleo. El electorado busca un mandatario que garantice reglas de juego claras, que reactive la inversión privada y que mitigue el impacto de los precios básicos familiares. El dólar con tendencia a la baja y una inflación casi controlada.

Lucha frontal contra la corrupción: El hastío institucional es generalizado. El país demanda transparencia absoluta en el manejo de los recursos públicos, un clamor que se ha convertido en bandera indispensable de todo el tarjetón.

Un respiro a la polarización: Aunque el ambiente político está fracturado, las calles reflejan un profundo cansancio de la confrontación estéril. El colombiano común quiere un rumbo claro, ejecución real y propuestas viables en salud, educación y medio ambiente, agendas que paradójicamente quedaron relegadas en el debate electoral.

El 31 de mayo no se definirá únicamente el próximo inquilino de la Casa de Nariño. Colombia elegirá el modelo con el que pretende solucionar sus crisis estructurales: la profundización del proyecto de cambio social o el retorno a las políticas de autoridad y libre mercado. La última palabra la tienen más de 41 millones de ciudadanos habilitados para decidir el futuro del país.

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